«American Gothic» de Grant Wood en Mulán y La Bella y la Bestia

AMERICAN GOTHIC

“Ancestros, ¡escuchen nuestra oración! Cuiden a Mulán”

La abuela de la familia Fa, desesperada, dedicaba estas palabras a sus ancestros para así obtener la protección para su nieta: Mulán.

La joven se había camuflado bajo la apariencia de un guerrero para poder combatir en la batalla contra los hunos, enemigos que amenazaban a su pueblo (aunque parece ser que históricamente esta invasión no se desarrolla en la temporalidad en la que se remonta la película), suplantando a su anciano padre.

De ser descubierta, esto traería la deshonra para el clan, la pérdida de valores y la puesta en jaque de la estabilidad de la propiedad familiar: la Granja.

Escena de Mulán (1998)

En la escena, Mushu es quien se encarga de despertar a dichos antepasados, que vuelven a la vida a través de fantasmagóricas haces de luz.

Conversan sobre el revuelo que ha provocado la valiente muchacha y discuten sobre el dragón que debe ir a rescatarla a la guerra.

Es aquí donde, en un breve lapso de tiempo, aparece reinterpretado el cuadro de 1930 del estadounidense Grant Wood (1891-1942, Iowa, EE.UU), en un matrimonio anciano.

El cuadro original: American Gothic de Grant Wood (1930)

El cuadro, óleo sobre madera, pertenece desde finales de su década de creación al Art Institute de Chicago. Wood retrata aquí la imagen de un granjero con su hija (los modelos son en realidad su hermana y su dentista) que posan con bastante rigidez y con cara de pocos amigos y que aparecen vestidos como si estuviesen sacados, en palabras del artista, de un antiguo álbum familiar suyo (sabemos que antiguamente la gente no solía sonreír en los retratos: por una parte porque los tiempos de exposición fotográfica eran muy largos y por otro porque la sonrisa se asociaba con la manía y la locura).

El estilo pictórico recuerda en los rostros a los de los maestros flamencos, como el admirado por Wood, Van Eyck.

En cuanto a las tonalidades, el cuadro se divide en dos partes. La inferior, con tonos oscuros: azules, rojos y calderas que contrastan con el tono de las pieles. La superior, en tonos más claros.

El espacio está abigarrado de elementos y no nos da tiempo a respirar. ¿Se pretendía dar una sensación agobiante, de asfixia, de peligro o alerta…?

¿Existiría la intención de crear un interrogante en el espectador a través de la hostilidad en los gestos de los protagonistas y el horror vacui compositivo? Una estrategia para atraer la atención del espectador, aunque el objetivo, por lo visto, no fuese concretamente resultar amenazante…

Compositivamente, la mirada se nos dirige hacia el utensilio que lleva el padre: una horca de tres puntas. Pareciera, así colocada, un símbolo de lucha, de reivindicación y cierta agresividad (aunque esto no coincide con lo que dicen las fuentes oficiales).

Sus miradas nos inquietan. Ella prefiere no mirar al espectador, pero él sí lo hace, fijamente. El centro coincide con el ángulo del tejado central de la casa rural en la que viven.

Construida según gustos de finales del XIX bajo el estilo Carpenter Gothic, el pintor se inspiró en este tipo de arquitectura cuando la descubrió en una granja similar de Eldon, en Iowa.

Carpenter Gothic, estilo arquitectónico

Este estilo, también llamado Gótico carpintero o Gótico rural, sigue las pautas del neogótico y se basa en el uso de estructuras de madera, aplicado sobre todo en iglesias y casas.

Listones y tablas de madera, ventanas de arco apuntado y tejados con una inclinación muy pronunciada son algunas de sus características más significativas.

Volvamos al cuadro que nos ocupa. En el momento de su exposición en el Instituto de Arte en 1930, fue capaz de causar una gran conmoción entre el gran público, incapaz de descifrarlo con inmediatez.

Hubo muchas especulaciones sobre el hilo argumentativo de este trabajo de Wood. A veces se ha entendido como una sátira de los habitantes de Medio Oeste de la época, que estaban reñidos con los avances y la modernización.

Pero la versión oficial nos ofrece la versión de que Wood pretendía reivindicar los valores rurales estadounidenses, de trabajo y esfuerzo, en un contexto que estaba atravesando la plenitud de la Gran Depresión.  

Y es con esto con los valores con los que se vincula la escena de Mulán en la que aparecen sus ancestros lamentando su fatal decisión por haberse ella alistado en el ejército.

Sacrificio, esfuerzo, tesón y constancia fueron los elementos que permitieron a los Fa mantener con vida la Granja familiar: sustento y hogar durante generaciones.

Entonces un matrimonio anciano, probablemente tatarabuelos de la chica, se sitúan como los personajes del cuadro de Wood.

Ella con semblante serio y el señor completamente hierático, con sus gafas de ver y su herramienta de labranza puesta en alto, lo que también podría relacionarse con el espíritu de lucha que tiene el matrimonio chino ante posibles adversidades que desafíen la armonía de su familia.

Al fondo, una forma arquitectónica apuntada y a contraluz, hace las veces de la casita del fondo de la versión de Wood.

American Gothic en La Bella y la Bestia (1991)

Mulán no fue la primera película en la que Disney se inspiró en el cuadro de Grant Wood. Otro clásico de la factoría de animación por antonomasia, la Bella y la Bestia, ya se había apoyado en la obra en una de sus escenas.

Aquí, la Sra. Potts y Ding Dong recrean las posiciones de la pareja original de Wood. En la escena, estos amables personajes cantan, junto con otros del mismo “reparto” Ser humano otra vez:

Escena de La Bella y la Bestia

Cocinar otra vez, presumir otra vez
y del brazo a dos damas llevar.
Ser humano otra vez, solo humano otra vez
Fino y pulcro mi encanto mostrar
Que buen porte tendré, y deporte yo haré

Es bailar otra vez, es girar otra vez
y es mover fácilmente los pies
Ser humano otra vez, solo humano otra vez
con aquel viejo vals, un, dos, tres
Y frotar otra vez, y limpiarse otra vez
y pisar fuerte estés donde estés
Volveré a ser real
Volverá a ser genial
Cuando al amanecer, pueda al fin renacer
¡Ser humano igual que ayer!”

Aquí se reivindica, como en el cuadro de Wood, el valor de los orígenes, de la esencia. La Sra. Potts y Ding Dong deseaban regresar a su forma humana si se conseguía deshacer el maleficio: Bella y Bestia debían enamorarse antes de que cayera el último pétalo de la rosa encantada por aquella hechicera del principio del film.

Entonces se le da el valor correspondiente a las cosas: cosas que en su momento, probablemente, mientras los personajes eran humanos, pasaban desapercibidas por darse por sentadas y ser habituales.

Bailar, reír, cocinar…todas esas sensaciones del mundo “corporal” son las que se estiman en la canción.

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WEBGRAFÍA

Art Institute Chicago. American Gothic

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