Autorretrato de Elizabeth Siddall

Ficha técnica

Título: Autorretrato
Autor: Elizabeth Eleanor Siddall
Cronología: 1853-54
Estilo: Prerrafaelismo
Materiales: óleo sobre lienzo
Ubicación: Colección Particular
Dimensiones: 22.8 cm

COMENTARIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE AUTORRETRATO DE ELIZABETH SIDDALL

ANÁLISIS FORMAL         

Nos encontramos ante el espléndido autorretrato de tipo busto de la artista Elizabeth Eleanor Siddall (Hatton Garden, Londres, 25/7/1829-Chatham Place, Londres, 11/28/1862).       

Ejecutado en formato circular y con ausencia de planos compositivos, tenemos, enmarcada en un fondo liso, la hermosa imagen de la pintora en posición de tres cuartos. Se representa a sí misma con una expresión serena, mostrado en el rictus de sus ojos almendrados; o en su boca suavemente fruncida.

En lo que respecta al vestuario, probablemente porta un vestido de tipo artístico de estilo antiguo, pero no lo sabemos a ciencia cierta, al atisbarse solamente el cuello redondo cerrado. Para completar el atuendo, recoge su espesa cabellera en un moño bajo en la nuca y con raya al medio.


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Cromáticamente, se decanta por una paleta de colores muy oscuros, siendo éstos: el verde, impreso en el fondo y la vestimenta; leves toques de marrón, para los ojos; el negro, para elaborar las sombras y remarcar el dibujo; o el rojo, visto en los cabellos y labios.

Para romper la oscuridad imperante, introduce algunos destellos de blanco para la creación de las carnaciones y el cuello del vestido; y los rosáceos, para reproducir el arrebol de las mejillas, dando, así, algo de luminosidad a la obra.

Para finalizar, y ya adentrándonos en el plano iconográfico, sólo nos queda decir que vamos a descubrir la vida de una de las mujeres más importantes para la historia del arte del siglo XIX.

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO: BIOGRAFÍA EN TRES ACTOS

La autorretrarada es Elizabeth Eleanor Siddall, la modelo por antonomasia de la Hermandad Prerrafaelita y la esposa del célebre artista prerrafaelita Dante Gabriel Rossetti.

Una mujer que supo ser mucho más que la top model del momento y la esposa de, pues se convirtió en artista y poetisa por derecho propio. Una mujer cuya biografía bien merece ser desgranada.

PRIMER ACTO, MISS ELIZABETH ELEANOR SIDDALL: LA MUJER

“No llores con tus lágrimas amargas
mi vida que rápido pasa;
se abrirán las puertas del cielo
y  me acogerán al fin.
Siéntate junto a mí, resignado,
y observa mi joven vida que acaba
y que la solemne paz de la santa muerte
llegue después hasta ti.
Amor verdadero, búscame en la multitud
de espíritus que flotan alrededor
que yo tomaré de las manos
y mío te sabré al fin”

No llores con tus lágrimas amargas, Elizabeth Siddall
Autorretrato de Elizabeth Siddall
Fotografía de Elizabeth Eleanor Siddall

Nació en Hatton Garden, Londres, el 25/7/1829 en el seno de una familia humilde de orígenes ingleses y galeses. Sus padres fueron Charles Crooke Siddall, un comerciante de cubiertos y cuchillos, y Eleanor Evans.

Tuvo una corta existencia determinada por varios hechos que la marcarán a nivel personal y profesional.

La información existente sobre su infancia es escasa, y lo poco que se conoce es que con dos años su familia decidió mudarse al sur de Londres, donde nacerían sus 5 hermanos; que no asistió a la escuela y que su educación se realizaría en casa, siendo sus progenitores quienes le enseñaron a leer y escribir; y que sus inquietudes por las artes llegarían de forma harto curiosa.

Por ejemplo, su amor por la poesía vendría gracias al descubrimiento de un poema del poeta inglés Alfred Tennyson impreso en un papel de periódico que envolvía un pedazo de mantequilla.

Pero sería entre los años 1849-50 cuando empezamos a saber más detalles, pues dos hombres: los artistas Walter H. Deverell y Dante Gabriel Rossetti, forjarían su destino, creando la leyenda de Elizabeth Siddall.

Esto sucedería cuando la joven contaba con 20 años. Siddall conocería al primero en la sombrerería en la que trabajaba como costurera. Deverell la convenció para que posara para él como modelo debido a la fascinación que le causó su extraña belleza.

Con el segundo mantendría una tormentosa relación sentimental, que bien podría verse definida en este pequeño fragmento: “Cuando te necesitaba, yo jamás a ti te tuve”, de la canción Se acabó de la cantante sevillana María Jiménez.

Una relación que estuvo condicionada por la enfermedad, ya que Siddall pasó por grandes períodos de depresión y melancolía, a la que se sumaba su adicción al láudano; y las constantes infidelidades de su marido, puesto que se enamoró de un hombre atractivo y carismático, cualidades que atraían a las mujeres como un poderoso imán.

Tuvieron un noviazgo largo e intermitente cargado de múltiples desprecios, pues su futura familia política tenía opiniones divididas sobre ella: Christina avisó a su hermano Dante de que sus padres no verían con buenos ojos su relación, mientras que William Rossetti sí la apoyó; y Dante tampoco se comportó como un caballero con su bien amada.

De hecho, se avergonzaba de los humildes orígenes de Elizabeth, llegando al extremo de hacerle cambiar su apellido de Siddall a Siddal en 1853, pues a sus ojos se veía más sofisticado. 

Pese a todo, la pareja siguió adelante con su relación y se atrevieron a dar el paso de casarse, el cual estuvo más motivado por la necesidad que por el amor.

La boda, a la que no acudieron ni la familia ni los amigos, se celebraría en 1860 en una iglesia cercana a la residencia de la pareja, siendo dos viandantes anónimos los únicos testigos.

La celeridad en la celebración de los esponsales se debió a que la salud de Siddal era extremadamente frágil y podría morir en cualquier momento.

Sin embargo, Elizabeth se aferraría a la vida un poco más, puesto que en los dos años que duró el tormentoso matrimonio, su salud mejoró notablemente y su alegría de mujer casada aumentó con la noticia de que iba a ser madre, una noticia dichosa que pronto se tornaría en tragedia. Elizabeth daría a luz a una niña muerta.

Este acontecimiento y las continuas infidelidades de su esposo provocaron que se sumiera en una profunda depresión de la que no saldría con vida.

Su muerte fue una crónica más que anunciada, llegando su aciago final la fatídica noche del 10 al 11 de febrero de 1862. El día 10 Siddal y Rossetti cenaron con el crítico literario Algeron Swinburne en su residencia.

Tras la cena, Elizabeth se retiró a descansar, mientras que Dante se fue a impartir sus clases en el Working Men´s College. Al acabarlas, el artista se encontraría con la escena más dantesca al llegar a casa. Su esposa estaba inconsciente en la cama.

Rossetti llamaría a los médicos para que intentaran salvar su vida, pero poco se pudo hacer y la mañana del 11 de febrero Elizabeth Siddal moriría a la edad de 32 años y encontrándose de nuevo embarazada.

Las causas de la muerte no están del todo claras, pero la teoría más extendida es que se suicidó tras ingerir una botella de láudano.

Dicha teoría se debe a que el artista Maddox Brown destruiría la nota de suicidio que Rossetti halló junto al cuerpo, pues los que recurrían al suicidio como forma de morir no podían recibir una digna sepultura.

Siddal sería enterrada en la tumba familiar de los Rossetti en el cementerio londinense de Highgate. Del entierro se cuenta la terrible anécdota de que Rossetti, roto de dolor, enterró con su amada esposa un cuaderno manuscrito con toda su obra poética.

Hecho del que se arrepintió tiempo después, pues en 1869, y en el más absoluto secreto, al no contarse con el beneplácito familiar, se abrió la tumba de Siddal para recuperar el manuscrito.

SEGUNDO ACTO, ELIZABETH SIDDAL: MUSA Y ARTISTA

“Nunca llores por un amor muerto
pues casi nunca el amor es cierto,
cambia su querencia del azul al rojo,
del rojo más brillante al azul,
nació el amor para morir pronto
y muy rara vez es sincero.
No albergues sonrisas en tu lindo rostro
para el más hondo suspiro ganarte.
Las palabras hermosas en labios sinceros
pasan y, sin duda, mueren,
y te quedarás sola, querida,
cuando el viento invernal se acerque.
Cariño, no llores por lo que no puede ser,
pues Dios no lo ha concedido,
si el más nimio sueño de amor fuese cierto
entonces, querida, en el cielo estaremos,
y esto es solo la tierra, cariño,
donde nunca se ofrece el amor verdadero”

No llores nunca por un amor muerto, Elizabeth Siddall

¿Por qué Elizabeth Siddall, de entre todas las mujeres de Londres, llamó la atención del artista Walter Deverell?, ¿Qué tenía de especial?, para resolver estas cuestiones, debemos regresar a 1849.

Como bien comentamos, la vida de Elizabeth cambió radicalmente tras la propuesta de posar como modelo para el artista Walter Deverell. Lo que cautivó la atención del pintor fue la extraña belleza de Elizabeth, que se alejaba del canon estereotipado de la delicada rosa inglesa.

Era alta, estaba muy delgada y tenía una hermosa y espesa cabellera pelirroja, un color que estaba muy mal visto en el XIX.

Poseer esos rasgos le sirvió para entrar, de la mano de Deverell, en la recién estrenada Hermandad Prerrafaelita y convertirse en su modelo predilecta.

Su trayectoria comenzó con la pintura La doceava noche (1850) de su descubridor, siendo su rostro el del personaje de Viola. A esa primera pintura, le siguieron otras tantas, puesto que modeló para el trío de amigos y fundadores de la Hermandad Prerrafaelita: Holman Hunt; Millais y Rossetti.

El primero, Holman Hunt, la utilizó como modelo en dos ocasiones: la primera fue para la pintura Una familia británica convertida que protege a un sacerdote cristiano de la persecución de los druidas (1849-50), apareciendo de perfil como miembro de la familia; y la segunda para la obra Valentine salvando a Silvia (1851), encarnando a Silvia.

Sin embargo, la pintura sufrió un severo retoque. Hunt eliminó el rostro de Elizabeth tras la mala crítica que recibió del crítico prerrafaelita John Ruskin, al calificar el rostro de Siddall de vulgar.

El segundo, Millais, la encumbraría como modelo, ya que pasaría a la posteridad por ser el rostro de la shakesperiana Ofelia (1852). Un posado que casi le costó la vida. Millais plasmó el momento en el que el cuerpo de Ofelia se hallaba flotando en el río.

Comenzó la realización de los bocetos durante el invierno, donde Elizabeth posaba dentro de una bañera que se calentaba con velas, ya que el artista quería captar el comportamiento del agua sobre el cuerpo y los tejidos.

Durante una de las sesiones, las velas que calentaban la bañera se apagaron. Millais no se dio cuenta de tan absorto como estaba en su trabajo y Elizabeth no quiso interrumpirle y aguantó estoicamente la sesión.

Cuando el artista se dio cuenta de lo sucedido, Elizabeth se encontraba en un estado grave de hipotermia.

Muy alarmado, Millais llamó a los médicos para que la salvaran, cosa que hicieron, pero sin darse cuenta de que un segundo mal la aquejaba, pues desarrolló también una neumonía, fruto de la prolongada exposición al agua.

Para aliviar los males, le recomendaron que tomara láudano, un veneno al que, por desgracia, se convirtió en adicta y que acabó por matarla.

Autorretrato de Elizabeth Siddall
Elizabeth Siddall como la Ofelia shakesperiana en Ofelia, John Everett Millais, (1852)

El tercero en discordia con el que colabora sería su esposo Dante Rossetti. Dejando a un lado su relación sentimental, Siddal y Rossetti tuvieron una relación laboral bien avenida, ella se convirtió en la musa de su esposo y su esposo en el mejor de los maestro, pues gracias a ello se formó como artista.

Autorretrato de Elizabeth Siddall
Elizabeth Siddall como Beatrice Portinari en Beata Beatrix, Dante Gabriel Rossetti, (1864-67)

Rossetti se obsesionó con la belleza de Siddal. Una obsesión provocada por la importancia que empezaba a tener como modelo para el resto de sus compañeros, y no cejaría en su empeño hasta que posara para él en exclusiva, cosa que sucedió en 1852.

Para Rossetti, Elizabeth encanará su ideal femenino de belleza virginal y amor espiritual, el cual se aprecia en su obra maestra: Beata Beatrix (1864-70), una pieza nacida del dolor que le causó su muerte y donde representa con el rostro de su esposa a Beatrice Portinari, la amada del poeta florentino Dante Aligheri.

Como maestro, Rossetti fue lo mejor que le pudo pasar a Siddal en su proyección como artista, aunque como marido fuera una vil rata de dos patas.

En su estilo artístico como pintora y acuarelista encontramos una fuerte huella del primer Rossetti que irá evolucionando hacia un estilo más personal, creando piezas muy características y misteriosas y con fuerte intensidad melancólica, pudiéndose apreciar en piezas como Lady Claire (1854-57) o en su Autorretrato (1853-54), donde ese estilo personal lo contemplamos:

-En el colorido, con el empleo de una paleta cromática muy oscura que se aleja de los colores vibrantes y brillantes tan del gusto prerrafaelita. Esto se debería a la propia idiosincrasia de la artista, ya que con el color reflejaría el estado atormentado de su alma.

-Y la modelo: se autorretrata sin ningún tipo de artificio, representándose fea y mirando fijamente al espectador, siendo este un detalle curioso, ya que como modelo nunca nos dirigió la mirada. Con esta manera de representarse quiso reivindicar su mundo interior, castigado por la depresión, y alejarse de la imagen de la bella modelo que proyectaba.

Su carrera artística fue meteórica, puesto que contó con el apoyo de grandes personalidades como John Ruskin, quien se convirtió en su mecenas, pese a decir de ella que era vulgar como modelo; o su esposo, que la animaba a pintar; y consiguió un todo un logro: exponer como pintora prerrafaelita en 1857.

TERCER ACTO, ARTE Y LITERATURA: RESEÑA LITERARIA DE OBRA COMPLETA DE LIZZIE SIDDALL: LA POETISA

“Adiós, conde Richard,
valiente y tierno;
el polvo de tu tumba
de rodillas beso.
Reza por mí, Richard,
aquí solo yaces
con manos de piedra blanca
devotas y suplicantes.
Pronto habré de dejarte
en el verano dulce de marea,
reclamar su pálida Novia
el otro espera.
Pronto regresaré a ti
confiada y valiente,
cuando sobre tu lápida
brillen hojas que mueren.
Entonces me hallarán
junto  a tu cabeza,
observando o vigilante,
dormida o muerta.”

Amor verdadero, Elizabeth Siddall
Portada del libro

Amabilísimo espectador, debo decirte que a partir de ahora te convertirás en lector, pues si buscas poemas que te alienten el alma, desde La Cámara del Arte te recomendamos la lectura de Obra Completa de Elizabeth Siddall porque, además de modelo y artista, fue una excelente poetisa que escribió una serie de poemas que hoy se recogen en este libro de edición bilingüe y cuya argumentación es la siguiente:

“Esta colección de poemas victorianos, sencillos y conmovedores, gira en torno a la imposibilidad del amor verdadero, el desamor y la muerte”

Como ya vimos, la vena poética de Lizzie nació en su más tierna infancia, ya que ese envoltorio con la poesía de Tennyson le llevaría a interesarse por ella, pero no sería hasta la edad adulta cuando, animada por su esposo, desarrolle su talento como escritora.

El momento en el que comenzó a escribir sería en torno a 1855, un periodo en el que su deteriorada salud le impedía pintar y decidió dar salida a su necesidad creativa mediante las letras.

Aunque escasa, su producción poética es de gran calidad, ya que escribió poemas de corte clásico en forma de balada, compuesta por pareados o con estrofas de 4 versos con rima en pares, en los que se apreciaba la melancolía; la presencia de la naturaleza y la simbología religiosa; y cuya temática fueron la muerte, el desamor y la imposibilidad del amor verdadero, que casaban a la perfección con el gusto victoriano.

Sus poemas no se publicaron en vida, pero lo que si se publicaron fueron versiones editadas de los mismos.

Quien se encargó de ello fue su cuñado William Micheal Rossetti, que los editó y los publicó en los libros que escribió sobre el Prerrafaelismo y su hermano Dante Gabriel.

Toda una afrenta hacia la poetisa que se ha visto subsanada gracias a la recuperación de los poemas originales por parte de la doctora Serena Trowbridge, que los ha plasmado en el libro My Lady´s Soul.

Aquí, se ha podido ver que Lizzie era una escritora que se preocupaba por la calidad del texto, pues ella misma se encargaba de revisarlos y corregirlos de cara a una posible publicación.

Fotogramas de la serie Desperate Romantics (Peter Bowker y Franny Moyle, 2009). Arriba: Amy Manson como Lizzie Siddall posando para la  Ofelia de Millais (Samuel Barnett). Abajo: Aidan Turner y Amy Manson como el matrimonio Rossetti-Siddall

A modo de conclusión, debemos decir que Elizabeth Eleanor Siddall fue una de las grandes figuras del arte del siglo XIX, pero muy maltratada por la historiografía, que solo ha resaltado su imagen como modelo y no las facetas de excepcional pintora y excelente poetisa, pero desde aquí, y humildemente, hemos querido destacar a la mujer en sus 3 facetas y darle su justo lugar, pues se lo merece enormemente.

CURIOSIDADES

Como curiosidad, debemos comentar que se han hecho muchas adaptaciones sobre la vida de Elizabeth Siddall, tanto a nivel literario como cinematográfico. Una de las últimas que se han realizado ha sido la serie británica de la BBC Desperate Romantics (Peter Bowker y Franny Moyle, 2009), que narra el nacimiento y la evolución de la Hermandad Prerrafaelita y la vida de los miembros integrantes.

Una magistral Amy Manson y un brillante Aidan Turner tuvieron el magnífico honor de encarnar al matrimonio Siddall-Rossetti.

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

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-GALLUD, Eva (Trad.), Elizabeth Siddall, Obra completa, Ed. Ya lo dijo Casimiro Parker, Madrid, 2019, (Precio: 12 € y punto de venta: Librería Puerta de Tannhäuser, Plasencia)

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-JANSON, H. W., Historia general del Arte, Vol. 4: El Mundo Moderno, Madrid, 1991.

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-BRITANNICA, DANTE GABRIEL ROSSETTI: https://www.britannica.com/biography/Dante-Gabriel-Rossetti (Consulta: 3/10/2023).

-BUSCA BIOGRAFÍAS, DANTE GABRIEL ROSSETTI: https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/7297/Dante%20Rossetti (Consulta: 5/2/2023).

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-TATE BRITAIN, LONDRES, ELIZABETH SIDDAL: https://www.tate.org.uk/art/artists/elizabeth-eleanor-siddal-494 (Consulta: 3/10/2023).

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