Caballero y dama tomando vino

Ficha técnica

Título: Caballero y dama tomando vino
Autor: Johannes Vermeer
Cronología: 1658/1660
Estilo: Barroco
Materiales: óleo sobre lienzo
Ubicación: Staatliche Museen de Berlín
Dimensiones: 66,3 cm × 76,5 cm

COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DEL CABALLERO Y DAMA TOMANDO VINO

CONTEXTO HISTÓRICO

Johannes Vermeer nació en Delft donde ejerció su oficio hasta su muerte en 1632. Su vida hasta el día de hoy nos es bastante desconocida, ya que desde su formación no existen documentos sobre con quien se formó como pintor. Sabemos eso si, que el 29 de diciembre de 1653 fue admitido como maestro independiente en le gremio de San Lucas, el gremio de los artistas. Para poder ser admitido era condición indispensable un aprendizaje de seis años con uno de los pintores reconocidos por dicho gremio.

Vermeer gozó de una gran prosperidad económica a pesar de que pintaba poco, apenas dos obras por año, esto solo puede tener dos explicaciones y es que a parte de su trabajo como pintor tuviera otra profesión secundaria que no resultaría extraño ya que muchos otros artistas holandeses seguían ese camino, a veces poseían negocios tales como una cervecería. Puede que Vermeer siguiera los pasos de su padre que era comerciante de objetos de arte, sin olvidar que su suegra poseía múltiples tierras arrendadas que también le otorgaban ingresos elevados, a parte de que sus clientes se limitaban a unos pocos mecenas que sabían valorar su arte.

No solo gozó de prosperidad económica sino también del reconocimiento de sus conciudadanos como experto en arte hasta el punto de que se le encargó verificar la autenticidad de una colección de cuadros venecianos y romanos con obras de Rafael y Miguel Ángel.

Vermeer murió en 1675 en la ruina, ya que había acumulado demasiadas deudas, siendo la causa de su ruina la guerra franco holandesa de 1672. En esta guerra su suegra perdió las tierras que tenia arrendadas, y a esto se unió el hecho de que a Vermeer empezó a serle difícil vender sus cuadros.

El artista pintó sobre todo cuadros de género con la mujer como protagonista, aunque también hizo algún que otro cuadro de tintes históricos.

La sociedad para la que trabajaba era inflexiva sobre todo con las mujeres, las autoridades promulgaban un principio ético de trabajo rígido y ascético con normas que incluso invadían el terreno privado de las familias. La violación de estas normas por parte de las mujeres sobre todo se consideraba poco menos que un pecado contra la ley divina.

A las madres, esposas e hijas se les exigía ser honestas y temerosas de Dios, tenían que ser un dechado de virtudes y un modelo a seguir para la servidumbre. Dentro de la vida matrimonial estaban sometidas a unas rígidas normas ya que la mujer era celosamente vigilada por los padres, hermanos, maridos…

La mayoría de los cuadros del artista son críticas, críticas de los vicios de esa sociedad que tan escondidos los tenían. Para ello, mostraba el comportamiento erróneo con la clara intención de educar a las mujeres para que se comportaran de manera totalmente contraria y se inspiraba en sentencias y axiomas ampliamente difundidos en el pueblo holandés del siglo XVII gracias a los libros de emblemas ideados por humanistas siendo al principio alegorías de difícil interpretación solo entendible por unos pocos para después acabar adquiriendo una fácil lectura siendo usados con una clara función pedagógica con la intención de imponer una nueva moral a la sociedad y formar el comportamiento de los individuos.

Vermeer trabajaba con pocos elementos en sus lienzos, solía presentar a sus personajes aislados, pintados a menudo en sus quehaceres diarios. Además daba mucha importancia a la configuración geométrica, la distribución de los espacios lo hacia de manera paralela al cuadro evitando así distorsiones de perspectiva. Por otro lado, hacia uso de un primer plano donde insertaba una cortina o una mesa cubierta con un tapiz para crear distancia respecto a la escena del fondo. Hay que decir que fue muy importante para nuestro artista el uso de la cámara oscura, técnica conocida desde la antigüedad aunque no empezó a usarse hasta el siglo XVI, así sus cuadros tenían una cualidad abstracta no reproduciendo la realidad tal como es sino como es vista.

ANÁLISIS FORMAL

La obra que nos ocupa fue ejecutada entre 1658 y 1660, estamos ante una pareja a la que el artista a situado en el centro de la habitación aportando mayor distancia entre estos y el espectador. Para el decorado de la habitación sumida en la oscuridad optó por un embaldosado cuyo diseño recuerda a un tablero de ajedrez inspirado en el pintor Pieter de Hooch.

El hombre ofrece vino a la mujer que se lleva la copa a los labios mientras su rostro apenas es visible, se trata de una clase de música interrumpida por el gesto de ambos. Las intenciones del hombre son claras, quiere seducirla. El laúd posado en la silla y las partituras sobre la mesa nos habla de esa acción interrumpida. La jarra que aparece en el cuadro aparece en otras obras de Vermeer, esto se debía a que para componer sus cuadros usaba elementos de su propia casa para ello no dudaba en usar incluso prendas de su esposa como una chaquetilla amarilla que podemos ver en obras tales como “Joven con un collar de perlas” o “Mujer tocando la guitarra”.

Hay una clara relación entre el amor y la música, desempeñando la primera un papel importante en la teoría de los afectos como así lo había formulado Jan Tinctoris (1435/ 1511). Según esta teoría, la música no solo tenia la función de alabar a Dios sino también ahuyentar la tristeza, sanar a los enfermos, atraer al amor, hacer agradable la convivencia.., estos dos últimos aspectos eran los aludidos por Vermeer en su obra.

La habitación, como hemos indicado antes, se halla en penumbra debido a la contraventana cerrada en la zona inferior del cuadro y por una cortina corrida en la parte superior sobre la ventana, no es un simple elemento es algo mas importante porque la oscuridad se asociaba a lo oculto.

En la ventana, además podemos apreciar una decoración de claro sentido simbólico, se trata de la templanza una de las cuatro virtudes cardinales con sus atributos que son la escuadra que simboliza el obrar recto y la brida que representa la represión de los afectos, la ventana se halla exactamente en el eje visual de la mujer , la está previniendo.

Respecto a la bebida, no tiene que ser vino lo que  la mujer esta tomando, también podría tratarse de un filtro de amor o una pócima de galán como también se les llamaba a este tipo de bebidas , solía tratarse de un brebaje citado con frecuencia en escritos de medicina del siglo XVII.

BIBLIOGRAFÍA

Schneider Norbert. Vermeer. Editorial Taschen. 2007. Madrid.

Barbe-Gall Francoise. Comprender los símbolos en la pintura. Lunwerg.S.L. Barcelona /Madrid. 2010.

GALERÍA DE IMÁGENES

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