David de Miguel Ángel

Ficha técnica

Título: David
Autor: Miguel Ángel Buonarroti
Cronología: 1501-1504
Estilo: Renacimiento
Materiales: Mármol blanco de Carrara
Ubicación: Galería de la Academia, Florencia
Dimensiones: 5,17 m de altura

COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DEL DAVID DE MIGUEL ÁNGEL

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

Nos encontramos ante una de las esculturas más impresionantes de toda la Historia del arte. Su autor fue Miguel Ángel Buonarroti, quien además de ser un célebre escultor fue arquitecto, urbanista e ingeniero, poeta y pintor, sobresaliendo con maestría en todos estos campos. Llegó a convertirse en uno de los escultores más importantes del Renacimiento italiano gracias a su estudio de obras antiguas de la colección de Lorenzo «El Magnífico». Representa, el punto de inicio de una nueva era para las estatuas colosales del Cinquecento.

Esta escultura representa un momento recogido por la Biblia, concretamente la victoria de David sobre el gigante Goliat. Según cuenta la leyenda, los israelitas mantenían continuas guerras contra los filisteos, quiénes siempre conseguían la victoria gracias a un gigante guerrero que formaba parte de ellos, conocido como Goliat, a quienes todos temían debido a su gran tamaño y fuerza. Goliat, que estaba cansado de ganar siempre hizo un trato con los israelitas, que consistía en que debían elegir a uno de sus mejores guerreros para luchar contra él, y en el caso de que saliese victorioso, los israelitas se quitarían de encima al gigante tan temido.

La única persona que se lanzó a luchar contra el gigante fue David, un simple pastor de ovejas, algo que ocasionó las risas de Goliat y los demás filisteos. David sabía que Dios le ayudaría en esta enorme lucha, por ello, cogió del suelo cinco piedras y su honda y se marchó a pelear con Goliat. El gigante se acercó al pastor para luchar, poniendo éste una piedra en su honda y lanzándosela a Goliat que le dio en la frente y lo tiró al suelo,  gracias a esto, David cogió su espada, se colocó sobre el gigante y le cortó la cabeza. Todos pensaban que ganaría el gigante por su tamaño y fuerza y finalmente venció el pastor gracias a su astucia y puntería. 

En esta escultura Miguel Ángel representa a David en el momento previo al enfrentamiento, ya que no aparece la cabeza de Goliat entre sus pies como era habitual en distintas representaciones tanto pictóricas como escultóricas. 

ANÁLISIS FORMAL

Esta obra escultórica de casi cinco metros de altura está inspirada en la estatuaria clásica y testimonia los profundos conocimientos anatómicos que poseía el artista. Miguel Ángel representa a David como un atleta, pero no como un joven atleta, sino como un hombre en la plenitud de su vida. Representado al estilo clásico, es decir, aparece completamente desnudo, portando en su mano izquierda una honda (apoyada sobre su hombro) y, en la derecha, una piedra. Aparece con un aspecto contenido y expectante, esta expectación se traduce en la mirada y en la tensión corporal, siendo la musculatura claramente perceptible. 

La extraordinaria altura, que supera los 4 metros de altura, y la escasa profundidad de la estatua se deben a dos especificaciones que datan de fecha más antigua. Por una parte, la escultura estaba destinada originalmente a coronar el último contrafuerte que quedaba libre en el coro de la catedral, lo que explica su carácter colosal. Por otra parte, el bloque en el que fue tallada ya había sido trabajado sin éxito por el escultor Agostino di Duccio. Por mucho que Miguel Ángel haya logrado salvar el bloque de mármol ya maltratado por tu antecesor, no parece haberse podido atener al destino real que se había asignado a la escultura. Más bien, el maestro refleja en la imagen de David un nuevo punto de vista de las virtudes humanas que emanan de la suma del espíritu humanista, del valor personal y de la complexión atlética y juvenil. De la imagen que se tenía del pastor bíblico se acrisoló en el Renacimiento una imagen humana heroica, de la que el David de Miguel Ángel ofrece aquí una visión arquetípica.

Aunque quizá las dimensiones gigantescas de la estatua, que se mantienen fieles a las de las antiguas estatuas colosales, y también su sobredimensionada cabeza y las enormes manos se atienen al encargo original, su desnudez masculina parece haber significado una contradicción con lo sagrado del emplazamiento al que iba destinada.

Pero antes de que la escultura pudiera erigirse allí el día 5 de junio de 1504, había que resolver los grandes problemas técnicos que entrañaba su traslado hasta el lugar, que requirió de cinco largos días. Además, ya durante el transporte la estatua fue apedreada muy posiblemente por un público que se sintió ofendido por su desnudez, por lo que quizá en el momento de erigirla, su zona púbica tuvo que ser cubierta con unas hojas doradas. Cuando fue trasladada la imagen a la Academia en 1873, en su emplazamiento original se colocó una copia de la misma.

Una de las características más importantes de Miguel Ángel es la utilización del «contrapposto«, utilizado en esta obra. El contrapposto consiste en dejar caer levemente el cuerpo sobre la pierna izquierda. Además de utilizar esta técnica, aumenta los volúmenes de ciertas partes del cuerpo, como son la cabeza (cuyo canon corresponde a 1/8 del total del cuerpo) y en la potencia y tamaño de la mano derecha que sujeta la piedra, arma que utilizará David para derrotar a Goliat. 

Otra de las características utilizadas por el escultor en esta obra es la «terrabilitá» que expresa el fuerte ánimo, la energía contenida y el enfado, todo esto representado con miradas penetrantes, posturas tensas y nerviosas. Todos estos rasgos representan a la perfección los ideales renacentistas de belleza masculina. El trabajo de preparación de la escultura definitiva incluyó bocetos, dibujos y modelos a pequeña escala de cera o terracota.

OTROS DATOS DE INTERÉS

El David fue encargado a Miguel Ángel por los canónigos de la Catedral de Florencia, ya que era el lugar donde se encontraba el bloque de mármol en el que talló la obra. Una vez concluida la obra, el gremio de mercaderes de lana de la ciudad decidió adquirirla para situarla frente al Palacio de la Señoría, sede del gobierno de la ciudad, en la plaza del mismo nombre, de manera que representase la libertad de la república florentina. Más tarde, se trasladó a su lugar actual, encontrándose en la plaza una copia de la obra a tamaño real realizada también en mármol.

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