In ictu oculi

Ficha técnica

Título: In ictu oculi
Autor: Juan de Valdés Leal
Cronología: 1670-1672
Estilo: Barroco, Vanitas.
Materiales: Óleo sobre lienzo.
Ubicación: Hospital de la Caridad, Sevilla.
Dimensiones: 220 x 216 cm.
Escrito por: Lucía García Muñoz

COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE IN ICTU OCULI

CONTEXTO HISTÓRICO

La sociedad sevillana del siglo XVII experimentó una serie de desavenencias desatadas a mediados del mismo, a partir del surgimiento de un brote de peste bubónica que tuvo como consecuencia una considerable merma demográfica y, con ello, hambruna. En estas circunstancias, jugó un importante papel la Hermandad de la Santa Caridad, pues presenció entonces un incremento en el número de sus hermanos.

Esta institución había sido ya fundada en la anterior centuria por Pedro Martínez con el pretexto de hacerse cargo de los cadáveres de los desamparados, mas, fue en 1662 cuando comenzaría su etapa de esplendor con el ingreso del aristócrata Miguel de Mañara, quien se convertiría posteriormente en su Hermano Mayor.

Dentro de sus reformas, destacaría la construcción del Hospital e Iglesia de la Caridad, para cuya decoración se recurrió a artistas como Valdés Leal o Murillo, encargándoseles una serie de piezas con una finalidad concreta:

“Ponderar la brevedad de la vida, la muerte cierta y que todo se acaba; pintar el riguroso trance de la muerte y que la mayor grandeza para en gusanos; alentarnos en la Santa Limosna, y ejercicios de la Caridad para conseguir la Buena Muerte.”

Este pensamiento se encontraba recogido en su propia obra, el Discurso de la Verdad, siendo la temática que ordenó la disposición de los ciclos iconográficos del templo. Así, en primer lugar, nos encontramos con los trabajos de Valdés Leal, denominados Jeroglíficos de las Postrimerías, los cuales, emplazados en el sotocoro, alentaban al espectador a salvar su alma mediante el mensaje de In ictu oculi y Finis Gloriae Mundi.

ANÁLISIS FORMAL

En la representación, observamos cómo la muerte, reflejada a partir de un esqueleto con comportamiento humano, porta bajo su hombro un ataúd con una mortaja y sujeta con su mano izquierda una guadaña, apagando una vela con su derecha, sobre la que vislumbramos el título de la obra, In ictu oculi, que, al traducirse, significa “en un abrir y cerrar de ojos”. Con todo ello, lo más significativo es que esta figura se encuentra pisando un globo terráqueo.

In ictu oculi
In ictu oculi

Por otra parte, se aprecia un marcado desorden con relación a aquello que conforma la estancia, puesto que se entremezclan atributos eclesiásticos y civiles, mostrando a su vez aquellas personalidades a las que se hace alusión: encontramos la tiara papal, un capelo cardenalicio y una mitra episcopal, todos ellos referentes a los altos cargos de la Iglesia. A ello se le suman un cetro, una corona y una cadena con el toisón de oro, concerniente a la casa de los Austrias, junto a algunas telas lujosas que podrían relacionarse con aquellas que portaban los superiores de ambas esferas.

En última instancia, aparece una serie de libros, los cuales a día de hoy han sido identificados: Pompa introitus honori serenissimi príncipes Ferdinandi Austraci Hispaniarum Infanti, de 1641; Comentarios del Profeta Isaías, de León de Castro, en 1608; Los comentarios de Santo Tomás, de Francisco Suárez, en 1570; Historia de la vida y hechos del emperador Carlos V, de Prudencio de Sandoval, y, finalmente, Historia Natural, de Plinio.

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

Los Jeroglíficos de las Postrimerías se concibieron como una representación de la resurrección de los muertos, tomándose como base la I Epístola a los Corintios de San Pablo, en cuyo capítulo 15 muestra la victoria de Cristo sobre la muerte en su segunda venida al mundo antes del fin de los tiempos, donde sólo resurgirían los suyos vestidos de incorruptibilidad.

“Mirad –dice el apóstol- Os revelo un misterio: No moriremos todos, mas todos seremos transformados. En un instante, en un pestañear de ojos al toque de la trompeta final pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados. En efecto, es necesario que este ser corruptible se vista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se vista de inmortalidad”

De esta forma, ya en el propio título de la obra se hace alusión a este documento, relacionado a su vez con el concepto de “muerte como largo sueño” aparecido en numerosos pasajes bíblicos.

Una vez expuesto esto, comprendemos acciones como la que lleva a cabo la Muerte al apagar la vela, cuya luz es símbolo de la vida, relativa a la fugacidad y la fragilidad de la misma. De igual manera, el hecho de que esta se encuentre sobre un globo terráqueo viene a significar el desengaño universal, no siendo solo el triunfo de la Muerte, sino de todo lo presente en la faz de la Tierra. Esto se ve potenciado mediante la inclusión en la escena de los elementos ya mencionados. Por una parte, los libros se refieren al factor de que la sabiduría es tan efímera como el poder y la riqueza, los cuales, por otra parte, representan los atributos civiles y eclesiásticos, todos símbolos de la vanidad con la que el hombre convive a lo largo de su existencia.

Así, el objetivo principal de esta obra es alertar al fiel de que la muerte puede aproximarse a nosotros en cualquier momento, llevándose con ella todos los goces terrenales del ser humano, por lo que de nada valdría el estatus social del individuo, ya que, llegada la hora, todos marcharíamos en las mismas condiciones. Es decir, trata de reflejar el desengaño existencial y universal de la época.

CURIOSIDADES

Para la comprensión de los Jeroglíficos de las Postrimerías dentro del recinto donde se encontraban, debía realizarse una lectura de izquierda a derecha, puesto que estas resultaban ser la primera parte del discurso narrado según los intereses de la Hermandad de la Santa Caridad, comenzando por la Muerte, seguida del Juicio, para finalizar con el Infierno y la Gloria. Así, la obra de Valdés Leal se vio acompañada por seis lienzos de Murillo enfocados en escenas de caridad, culminando con el grupo escultórico de El entierro de Cristo de mano de Pedro Roldán, símbolo del entierro de los muertos y su posterior resurrección, todo en pro de transmitir que la caridad no solo se basaba en actos humanitarios, sino que la misma servía para la preparación del alma del buen cristiano en torno al día del Juicio Final, garantizando su salvación.

BIBLIOGRAFÍA

GÓMEZ, Ángel: “Revaluación de Juan Valdés Leal: Claves de In ictu oculi.”, Revista Medievalia, vol. 18, Nº2, 2015.

GONZÁLEZ-LINARES, Mario: “In ictu oculi: los Jeroglíficos de las Postrimerías.”, Amberes Revista Cultural, 2016. https://amberesrevista.com/in-ictu-oculi-valdes-leal-y-los-jeroglificos-de-las-postrimerias/

LÓPEZ-LAGO, Samuel: “La iconografía de la muerte a través de las postrimerías de Juan Valdés Leal.”, Revista TABULARIUM Edit, Nº2, 2015.

PIQUERAS, Germán: Muerte y expresión artística. La vivencia de la muerte y su repercusión en el arte europeo del siglo XX, Tesis Doctoral, Valencia, 2017.

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