San Julián de los Prados

Ficha técnica

Título: San Julián de los Prados
Autor: Desconocido
Cronología: Ca. 812-842
Estilo: Prerrománico Asturiano
Materiales: Piedra y mampostería
Ubicación: Oviedo, Asturias
Escrito por: Carmen Álvarez

COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE SAN JULIÁN DE LOS PRADOS

CONTEXTO HISTÓRICO

La iglesia de San Julián de los Prados, también conocida como Santullano, fue construida durante el reinado de Alfonso II (791-842). Sin embargo, la fecha exacta de su construcción no se conoce. Su construcción es recogida por la Cronica Rotense, donde se indica que fue construida bastante lejos del palacio.

Históricamente, Asturias fue un importante reino en el periodo altomedieval europeo, contribuyendo en gran medida al arte de la época. En concreto el rey Alfonso II el Casto afianzó el reino de Asturias como referente, estableciendo en Oviedo la capital y ordenando la construcción de su catedral.

Alfonso II el Casto, escultura en Oviedo (Asturias)

También en este contexto histórico y bajo el reinado de Alfonso II se llevaron a cabo numerosas relaciones con Carlomagno, así como el descubrimiento del sepulcro de Santiago en Galicia. Y, sin duda alguna, fue la época del mayor auge del prerrománico asturiano.

ANÁLISIS FORMAL

San Julián de los Prados fue, en origen, una iglesia bajo la advocación de los santos mártires San Julián y Santa Basilisa. Situada a extramuros de la sede regia de Alfonso II, se cree que estaría dentro de un conjunto áulico -vinculado a la monarquía-  que hoy se encuentra desaparecido.

El templo tiene una planta basilical, con una nave central de mayor tamaño, y dos naves laterales orientadas al norte y al sur, y separadas por sendas arquerías con arcos de medio punto. Al este se sitúa el arco triunfal que da paso al crucero. Aquí se sitúa el espacio litúrgico del templo, con una cabecera tripartita. Anexas al ábside hay dos capillas. La cubierta de la iglesia es de madera excepto en la cabecera, donde tenemos una bóveda de cañón apoyada en impostas. 

Planta de Santullano realizada por don Fortunato de Selgas.

En general la arquitectura de esta iglesia sigue el modelo típico de la arquitectura prerrománica asturiana.

En el siglo XII se produjo una primera intervención para restaurar la cubierta y el pavimento original. Posteriormente, en el siglo XVIII se lleva a cabo otra intervención, cubriendo las naves transversal y central y pavimentando de nuevo el suelo con losas. 

Sin embargo, la intervención más importante se llevará a cabo entre los años 1912 y 1915, cuando don Fortunato de Selgas y el arquitecto Vicente Lampérez devuelven a la iglesia a su primitiva configuración. Además, descubrieron la importantísima decoración pictórica original que podemos apreciar en el interior.

Alzado de la iglesia realizado por Lorenzo Arias Páramo

CURIOSIDADES

Quizás la mayor peculiaridad que se conserva hoy en día de San Julián de los Prados son sus pinturas murales interiores. Tras su descubrimiento por Fortunato de Selgas, se publicó el hallazgo de las mismas en 1916. Se trata de una decoración muy rica en detalles, con un predominio del color amarillo y anicónica, es decir, no hay representación humana.

Interior de San Julián de los Prados, donde se aprecia la cabecera tripartita.

El programa pictórico se puede dividir en tres niveles: el primer nivel, el más austero, que reproduce una suerte de imitación de revestimiento de mármol policromado. 

El segundo nivel, situado sobre el primero, está compuesto por una rica decoración con elementos como círculos entrelazados y edificios representados con perspectiva arquitectónica. 

Por último, el tercer nivel contiene representaciones de palacios, árboles, un vaso que contiene una guirnalda de flores y cortinajes. También en este tercer nivel se encuentra la representación de la Vera Cruz, bajo un arco decorado, y con la representación del alfa y el omega -yo soy el principio y el fin- en los brazos de la misma. 

En definitiva, la iglesia de San Julián de los Prados es una iglesia única dentro de su estilo, también único, que es el prerrománico asturiano, el cual fue catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985. Se trata de una representación perfecta del estilo arquitectónico del reino de Asturias en la Alta Edad Media y, como tal, es uno de los monumentos más importantes del Principado.

Exteriores de Santullano

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

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