Virgen con el niño en el trono y San Francisco, Juan Bautista, San Cenobio y Lucía

Ficha técnica

Título: Virgen con el niño en el trono y San Francisco, Giovanni Battista, Zanobi y Lucia
Autor: Domenico Veneziano
Cronología: 1445
Estilo: Renacimiento
Materiales: Temple sobre tabla
Ubicación: Galería Uffizi
Dimensiones: 209 x 213 cm
Escrito por: CuDiosa

COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LA VIRGEN CON EN NIÑO EN EL TRONO Y SAN FRANCISCO, JUAN BAUTISTA, SAN CENOBIO Y SANTA LUCÍA

CONTEXTO HISTÓRICO ARTÍSTICO

Aunque su apellido da cuenta de la que, probablemente, fuera la ciudad de su nacimiento, Domenico Veneziano (1438-1461) fue florentino de adopción y, por tanto, desarrolló la mayor parte de su obra a orillas del río Arno.

Fuera de donde fuera y más de 500 años después, Domenico es aún recordado como uno de los jefazos de la pintura renacentista en la primera mitad del siglo XV. Aun así, no es muy conocido popularmente al contrario de muchos otros, aunque sí se sabe que fue un tipo con influencia y se codeó con familias de alta alcurnia tanto en Florencia como en Umbría. Recordemos que si eso no era así, no pintabas ná de ná.

Por tanto, ya que es probable que no le tengáis muy controlado, paso a referenciar artistas más renombrados que sirvieron de inspiración y que, claramente, han pasado a la historia por marcar un nuevo renacer italiano. Donatello y de Luca della Robbia están presentes en base a sus ideales clásicos de belleza pero al servicio de la obsesión de estos eruditos del pincel: la perspectiva aplicada a la pintura pero especialmente al paisaje. Un precepto básico que caló en otro que andaba por allí y del que, seguro, has escuchado nombrar como Piero della Francesca. De hecho, el autor de una de las flagelaciones de Cristo más famosas, aparece en documentos como ayudante del propio Domenico en una serie de frescos de tinte religioso y continuados por otro virtuoso renacentista más: Andrea del Castagno.

El protagonismo que Domenico Veneziano otorga al paisaje en su obra sigue dando coletazos. Una teoría se inclina por el origen flamenco, otra prefiere atribuirlo a una formación en el norte de Italia y otra le atribuye el mérito directamente al ya mencionado Donatello.

ANÁLISIS FORMAL E ICONOGRÁFICO

Con permiso de ‘La adoración a los Reyes Magos’ custodiada en Berlín, el también conocido como ‘El retablo de santa Lucía’ (y no me extraña por lo extenso del título) es su obra maestra. Hay que tener en cuenta que lo que vemos aquí es solo una parte ya que está repartido entre varios museos. Además de la propia Galleria degli Uffizi en Florencia, el resto de piezas se almacenan en la National Gallery de Washington, la Gemäldegalerie de Berlín y el Fitzwilliam Museum de Cambridge.

Virgen con el niño en el trono y San Francisco, Juan Bautista, San Cenobio y Lucía

Como avanzábamos, en este caso no vemos paisaje como tal pero sí un escenario bello y cuidadoso que, además, pone de manifiesto el control y gusto de Domenico por la arquitectura renacentista florentina y, especialmente, el trabajo de Brunelleschi y su proporción, equilibrio, racionalidad y matemática. No sé si es la configuración de la escena, la armonía del color, los arcos apuntados, la mirada de la Virgen o el estilismo salvaje de Juan Bautista pero esta obra me seduce.

La Virgen, con gesto aburrido, protagoniza la escena ocupando la parte central de la composición sosteniendo por el trasero a un niño Jesús gordelas y en escorzo recordando a Masaccio.

Haciendo alusión a ese espacio mágico y estelar que reúne almas santas, se aprecia cierta complejidad temprana que lo distingue de un estilo anterior plano y ordenado individualmente. Aquí los personajes parecen establecer cierto diálogo en una composición creada a diferentes niveles y contrastes entre espacios abiertos y abovedados. ¿En algún momento has pensado en la ‘Anunciación’ de Fra Angelico? No vas desencaminado/a pero he de decir que aquí la luz es más natural, lo que reduce el misticismo y facilita la realidad. Basta con apreciar como esa luz parece reducir la rigidez de los mármoles dando plasticidad a la dureza. Esa luminosidad condiciona, además, el colorido recordando a la paleta de tonos pastel de los impresionistas.

Virgen con el niño en el trono y San Francisco, Juan Bautista, San Cenobio y Lucía

De hecho, y de nuevo aludiendo a Masaccio, las figuras son corpóreas, tienen volumen y, si ahora, volvemos a sumar a Donatello a la fiesta podemos encontrar explicación a que los protagonistas del cuadro parecen ser humanos, cotidianos. Sí, especialmente visible en Juan el que parece que llega a casa después de pasar la mañana en un after.

De este modo, puede decirse que el artista consigue aprovecharse de la tardía elegancia gótica aún reminiscente junto al triunfo de la perspectiva galopante actuando como preludio al propio Piero della Francesca que termina de dar el pelotazo en esta línea.

CURIOSIDADES

Como no puede decirse que Domenico fuese el más popular de la clase, faltan bastantes alusiones a lo que fue su vida y andanzas. Por ello, veamos qué escribe sobre el pintor el Lidia Lozano de la época, Giorgio Vasari.

Veneziano, en la recta final de su carrera y ya ejecutando la que sería su última obra, era famoso y admirado por sus mezclas de colores. Tanto es así que voces afirman que fue el primer pintor en utilizar el aceite en la Toscana y que, de buen rollo, habría compartido esta técnica secreta con su ayudante Andrea del Castagno. Sin embargo el cronista del Renacimiento por excelencia, Vasari, lo pone en duda afirmando que Andrea habría sido capaz de matar a Dominico para mantener el secreto para sí mismo.

La realidad es que no existe evidencia histórica de que nuestro protagonista fuera el primero en utilizar el óleo. Andrea murió cuatro años antes que el propio Dominico.

Y cuál fue su última obra. Una que cuelga de las paredes de Santa Croce: ‘Santos Juan Bautista y Francisco’ (1454). Y que, además de poder demostrar la evolución en la propia ejecución de las figuras incluyendo expresión en sus rostros, apuntala una consistencia iconográfica ya que este Juan es igual al que pintara en el retablo de Santa Lucía.




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