La historia del Antiguo Egipto encontró su ocaso bajo sus templos, sus inscripciones y su silencio milenario. Desde las campañas de Napoleón, que revelaron sus maravillas a Occidente, hasta los viajeros victorianos del siglo XIX, Egipto se convirtió en un destino donde muchos buscaban conocimiento y una chispa de eternidad. Entre esos peregrinos del asombro se encontró Agatha Christie.
La autora más leída de la historia caminó entre columnas que desafiaban el tiempo, surcó el Nilo como si siguiera el pulso de los antiguos dioses y halló en ese paisaje una inspiración que Europa abrazó con fervor. El eco de aquel
viaje perduraría en Muerte en el Nilo (1937), la novela que convirtió el misterio en un homenaje a la tierra que lo inspiró.
AGATHA CHRISTIE EN EGIPTO

La fama de Egipto no hacía más que crecer en Gran Bretaña, y a principios del siglo XX, los cruceros que unían Londres y Alejandría se encontraban repletos de aristócratas que deseaban contemplar las maravillas del país del Nilo. Agatha Christie visitó Egipto en 1907 en compañía de su madre, cuando aún se encontraba soltera y apenas conocía la historia que albergaban las Pirámides y la Esfinge.
EL VIAJE QUE ALUMBRÓ UN LIBRO

Veintinueve años después de su primer viaje a Egipto, Agatha Christie se embarcó en un crucero a lo largo del Nilo junto a su segundo marido, el arqueólogo Max Mallowan, trece años menor que ella. Christie retornaba a Egipto como una escritora de éxito que había alcanzado la fama con
«Asesinato en el Orient Express» (1934) y deseaba visitar los templos de Luxor y Karnak en su camino hacia Asuán y Abu Simbel.
La estancia en el crucero debió de proveer a Agatha Christie de inspiración suficiente para concebir una novela en la que su detective más famoso, Hércules Poirot, volvería a ser protagonista. Podemos imaginar cómo podría ser la aristócrata británica que inspiraría a Christie para crear a Linnet Ridegway, la mujer más rica de Inglaterra, o a Jaqueline de Bellefort, su amiga y acusada de haberla asesinado en pleno crucero.
Cuando el barco atracó en Asuán, Agatha Christie ya tenía en su cabeza una novela inspirada por los paisajes avistados desde el barco y la personalidad de los pasajeros: su célebre obra «Muerte en el Nilo”
EL OLD CATARACT, CUNA DE UN ÉXITO

Alojada en la habitación 1201 del Old Cataract Hotel, Agatha Christie comenzó a teclear las primeras líneas de «Muerte en el Nilo». La habitación se conserva tal y como era, con un balcón asomado a las aguas del río y al vaivén de cruceros y falucas, el barco de única vela tradicional egipcio.
Entre capítulo y capítulo, Agatha Christie conoció los lugares que utilizaría en la ambientación de «Muerte en el Nilo» y que el detective Poirot recorre para resolver el asesinato de Linnet Ridegway.
El Old Cataract de Asuán, el establecimiento hotelero donde se inicia la narración, permanece abierto en la actualidad a orillas del Nilo. Thomas Cook, su impulsor, difícilmente habría podido prever que entre sus muros se gestaría la novela más célebre de todos los tiempos; sin embargo, Egipto siempre se halla dispuesto a engendrar una nueva maravilla.
