COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE NUESTRA SEÑORA DEL ROCÍO
CONTEXTO HISTÓRICO
La imagen de la Virgen del Rocío se encuentra inmersa en un contexto histórico de vital importancia. Tanto Niebla como Huelva cayeron en manos del rey castellano Alfonso X “El Sabio” en el año 1262, siguiendo los pasos de su padre, Fernando III, que hizo lo propio en Sevilla en el año 1248. La segunda mitad del siglo XIII se caracteriza, en tierras cristianas de la Península Ibérica, por la aparición de imágenes devocionales, siendo la Virgen del Rocío una de ellas. Según Infante Galán, el rey Sabio mandó a realizar una ermita en el lugar donde, según la tradición, se le apareció la milagrosa imagen a un cazador en la Rocina1.
ANÁLISIS FORMAL

Esta imagen es muy difícil de describir por muchos motivos, que van desde su propia historia escultórica y los cambios que ha sufrido la escultura, hasta lo profundamente devocional que es para los almonteños -no hay que olvidar que es la patrona de Almonte y cualquier devoto alrededor del mundo. Es, por ello, que este análisis se hace desde el más absoluto respeto y devoción por parte de uno de sus más fieles fervorosos, pero siempre con la verdad histórica por delante.
La imagen de Nuestra Señora del Rocío se caracteriza por estar de pie, hierática, con la mirada baja, con un rostro dulce y una leve sonrisa arcaica. Actualmente acostumbramos a verla vestida de reina, a la moda de los Austrias, desde el siglo XVII, impuesta precisamente por los gustos cortesanos. Justamente es importante destacar esto, ya que la talla primitiva de la patrona almonteña difiere en parte a lo que vemos.
Bajo las vestiduras de reina del bello simulacro rociero existe el cuerpo original de la escultura que representa a la Blanca Paloma, ya que las vestiduras se colocan gracias a una estructura que forma un candelero. Al menos sabemos que dos investigadores han visto ese cuerpo primitivo, José Alonso Morgado y González (1882) y Santiago Martínez (1949).
Morgado, en su examen artístico, tiene la teoría de que la imagen mariana es del s. XV, mismo siglo en que su rostro es restaurado para darle su actual visión en un lugar diferente al original. Afirma que la imagen de la Madre de Dios “tiene completamente borrado su rostro, pende de sus hombros un sencillo manto pintado de azul, y el vestido está de verde, sugetándolo (sic) a la cintura una correa salpicada de estrellas de color de oro, dejándose ver entre los pliegues de la túnica por su parte baja, el calzado grana de forma puntiaguda.
En el sitio del pecho al lado izquierdo está perfectamente el lugar que ocupó el Niño”. El segundo declara que la obra es “del periodo gótico perfecto, buena como obra artística, bien conservada de cintura para abajo, no así el resto, que se encuentra mutilado desgraciadamente por arreglos, tal vez muy remotos, con objeto de darle ciertas formas, para adaptarle las ropas, ráfagas y el Niño (…).”
Ambos autores están de acuerdo que la imagen es antigua y gótica, aunque Morgado la fecha muy tardíamente teniendo en cuenta que, según Ladero Quesada, en 1335 ya hay documentada una imagen de la Virgen en las Rocinas. Atendiendo a las afirmaciones de Morgado y Martínez, la primitiva imagen de Nuestra Señora del Rocío sería una talla gótica, que estaría de pie, sujetando a su Hijo con el brazo izquierdo y unos ropajes que irían cayendo en su estilizado cuerpo de color azul y verde, además de zapatos de color bermejo y un cinturón.
Podríamos decir, efectivamente, que se trataría de una imagen típicamente gótica, la cual ha intentado replicar Elías Rodríguez Picón, el escultor natural de la localidad onubense de Rociana del Condado.

Tras los cambios de gusto entre los siglos XVI y XVII, la Virgen, que ya era muy venerada en el contexto de las devociones españolas, comienza a vestir como si fuera una Reina de la corte de los Habsburgo, de ahí que se diga que está vestida de Reina. Este vestido se compone de una basquiña -o falda acampanada-, con el verdugado -o armazón cónico de aros, jubón -o corpiño para cubrir el busto-, con gorgueras de encajes y ajustadas mangas con puños o vuelillos también de encajes, y enriquecidas con franjas horizontales de pasamanería. Antiguamente también lucía sobre las mangas del jubón otras, amplísimas, denominadas de punta o perdidas, que a partir de finales del s. XIX se convierten en mantolín.
A partir de este cambio estético, es lógico pensar que se tallara unas nuevas manos y otra imagen del Pastorcito Divino. Además, se estima que su dulce mirada baja se adopta en estos momentos, cambiando la frontal típicamente gótica, aunque su dulce rostro conserva facciones características de este arte cristiano. Actualmente, el Niño que lleva la Virgen entre sus dos manos se piensa que podría pertenecer al s. XVIII, al entorno de Benito de Hita y Castillo.

Podríamos hablar de muchos de sus trajes, que son auténticas obras de arte y que merecen atención por sí mismos, pero únicamente vamos a citar dos: el de la Coronación (1919, donado por los Duques de París) y el de los Evangelistas (1956). El vestido se completa con diversas y riquísimas joyas, la media luna, una corona, siendo la más especial la de la Coronación Canónica (1919), una salamanquesa (atributo iconográfico que se relaciona con el fuego del Espíritu Santo) y las ráfagas, a veces propiamente dichas con puntas, y otras con ocho semicírculos de encajes repujados por cada lado, que le dan esa imagen tan característica y conocida a la Reina de las Marismas, siendo las más conocidas las donadas en 1733.

Otras veces, la imagen de la Virgen viste con lo que popularmente se conoce con el traje de pastora que, iconográficamente, no es así. Libre ya de la ráfaga, la corona, el manto y la media luna que la identificaban con la mujer del Apocalipsis de San Juan, se revela ahora la delicada figura de una mujer casi adolescente, integrada entre la multitud como una más. Predomina así una imagen más terrenal que celestial, más próxima y accesible al pueblo que la vitorea. Puede interpretarse, en cierto modo, como el gesto inverso a la Ascensión: María desciende a la Tierra para unirse a los suyos, en una manifestación de cercanía, humanidad y ternura excepcionales.
ANÁLISIS ICONOGRÁFICO
Analizada ya la imagen de la Patrona de Almonte, vemos que iconográficamente la Virgen del Rocío, cuando viste de Reina, corresponde a la Virgen en Majestad que, hierática y frontal, además de en eje vertical, sostiene a su Hijo con sus manos delante de sí misma, según Carrasco Terriza, patentizando la centralidad del misterio de Jesucristo.
En cuanto a su vestimenta como pastora, realmente no es esa iconografía, ya que le faltarían las ovejas, el báculo y otros elementos típicos, sino que realmente va vestida de “viajera”. Cada siete años, la Virgen del Rocío sale de su aldea para ir al pueblo de Almonte en procesión, y simbólicamente se quita gran parte de sus joyas y atributos de poder para el camino, haciendo lo mismo que haría una reina a la hora de viajar por ciertos caminos en épocas pasadas.
CURIOSIDADES

La romería de la cual Ella es protagonista es de las más importantes de todo el mundo cristiano. De unas mil personas que viven censadas en la aldea de El Rocío, durante unos días podemos contar aproximadamente más de un millón y medio de personas entre romeros, peregrinos, turistas, devotos, curiosos… en la propia aldea.
Cuando había algún tipo de epidemia, la Virgen del Rocío viajaba de su aldea a Almonte para proteger a sus fieles, pero tras el nacimiento del Obispado de Huelva (1953) se decide que sea cada siete años. Curiosamente, su última vez en Almonte coincidió con la pandemia de COVID-19, en su Venida de 2019. En el año en que se escriben estas líneas, 2026, la Virgen volverá a su pueblo tras la romería.

Su ermita se encuentra literalmente pegada al Parque Nacional de Doñana, Patrimonio Mundial por la UNESCO, y la visita a la aldea es una mezcla de fervor, tradición, cultura y naturaleza. De hecho, su “título” de Reina de las Marismas viene por la cercanía del templo a la Madre de las Marismas, una de las más importantes del Parque.
BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA
Bibliografía
- Archivo de la Hermandad del Rocío de Almonte: Libro de actas de 1949. Sesión extraordinaria de 30-X-1949.
- CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús; GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel; OLIVER CARLOS, Alberto; PLEGUEZUELO HERNÁNDEZ, Alfonso; SÁNCHEZ SÁNCHEZ, José María: Guía artística de Huelva y su provincia. Sevilla, 2006.
- GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel; CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús: Escultura mariana onubense. Huelva, 1992.
- INFANTE GALÁN, Juan: Notas para la historia de la devoción a la Santísima Virgen del Rocío, Rocío, año I, nº 1, 1957, s.p.
- LADERO QUESADA, Miguel Ángel: Niebla, de reino a condado. Huelva, 1992.
- MORGADO Y GONZÁLEZ, José Alonso: La imagen de la Virgen del Rocío venerada en su santuario del término municipal de Almonte, Sevilla mariana, t. III, 1882, pp. 49 – 56.
Webgrafía
Hermandad Matriz de Almonte (Historia): https://hermandadmatrizrocio.org/historia/ (Consulta: 15/05/2026).
Virgen del Rocío: https://virgendelrocio.net/virgen-del-rocio-de-pastora-13/ (Consulta: 15/05/2026).
