El desarrollo de la abstracción pictórica en nuestro país estuvo ligado a las vicisitudes que acompañaron a la mayor parte de la historia del siglo XX español: la represión de la dictadura franquista. En un contexto de censura, los artistas (y las artistas, aunque en mucha menor representación) asumieron y manifestaron la influencia de las vanguardias europeas a través de la formación de grupos multidisciplinares de trabajo, o simplemente grupos de reunión, de conversación y producción literarias o filosóficas. El punto de partida llegó en los años finales de la década de los 40, contando con el precedente histórico del Guernika (1937) como obra de vanguardia y reivindicación.
Al igual que en el resto del mundo, el origen convencional de las vanguardias españolas (en este caso, el suprematismo y la abstracción) está ligado a lo occidental y lo masculino. Así, nos son familiares los nombres de Rafael Canogar, Eduardo Chillida, Modest Cuixart, Eusebi Sempere, Antoni Tàpies, Jordi Teixidor, o José María Yturralde. El punto de partida teórico del que proceden gran parte de los nombres anteriores son los círculos intelectuales que proliferaron en grupos y revistas como Dau al Set (1948),un diario que acogió el pensamiento filosófico en torno al que emergió la abstracción: el surrealismo, el existencialismo y la visión burlesca del mundo (rebeldía del espíritu frente al yugo del franquismo).


Pese a que el grupo supuso un paradigma y dejó una huella imborrable en la historia del arte y del pensamiento contemporáneo español, “su autoría y su visión del mundo fueron exclusivamente masculinas” (Soria, 2020). La producción de esta revista en torno a la teoría del arte se extendió varias décadas, durante la vida de los artistas que le dieron forma, como es el caso de Antoni Tàpies (1923-2012), a quien, a través de obras como L’art contra l’estètica (1974), puede considerársele un teórico del arte contemporáneo.
Otra de las referencias icónicas del “nuevo arte español” es el grupo El Paso (1957), colectivo formado por un amplio grupo de artistas, no siempre permanentes, entre los que vuelven a destacar las masculinidades: Antonio Saura, Manuel Millares, Manuel Rivera, Luis Feito…Sin embargo, constituye este grupo un hito por acoger a la única mujer que formó parte de estos círculos de intelectualidad: Juana Francés (1924-1990), practicante del informalismo abstracto y artista de la reflexión moral y social de los individuos.

