INTRODUCCIÓN
Todos los aquí presentes sabemos del valor económico que tienen, por ejemplo, las joyas, tanto por la excepcionalidad de los elementos con que están confeccionadas, como diamantes, zafiros o platino, así como por la calidad de su mano de obra, el nivel con que el correspondiente joyero ha engendrado su pieza. Es por ello que las joyerías suelen ser un objetivo recurrente para los ladrones, y, por ello, estos son lugares dotados con avanzados sistemas de seguridad y vigilancia. ¿Pero por qué un cuadro de Van Gogh, quien muriera en la indigencia, hoy alcanza en el mercado del Arte cifras millonarias notablemente mayores a las que se pagan por un anillo, un collar o un reloj?
Con esta pequeña reflexión inicial comenzamos una nueva sección de La Cámara del Arte, donde yo y mi querida directora, Vero, os expondremos casos de robos donde el Arte fue el objetivo de unos ladrones que seguramente fueran conscientes del enorme valor que pueden llegar a alcanzar obras como pinturas, esculturas o grabados. Aunque pueda sorprender, dados los enormes avances tecnológicos en materia de seguridad y vigilancia de espacios como museos, de vez en cuando recibimos noticias de hurtos de objetos artísticos, siendo uno de los más recientes el que tuvo lugar en el Louvre hace casi un año.
El robo que preside este primer vídeo de la serie es unas décadas más antiguo, y quizás no sea el más espectacular e ingenioso que vayamos a comentar, pero, a día de hoy, el paisaje de Cézanne que fue el centro del saqueo sigue sin haber sido localizado. ¿Cómo fue robado? ¿De qué circunstancias se aprovecharon los maleantes para hacerse con la tela? ¿Cuán importante es esta obra a nivel artístico y económico? Todas esas preguntas os serán respondidas a continuación.
CONTEXTO
El lienzo hurtado del pintor posimpresionista Paul Cézanne es conocido por varios títulos, puesto que la localización representada genera ciertas dudas. Tomaremos, ante la incertidumbre, el nombre con que figura en la institución a la que pertenece, el Museo Ashmolean de Arte y Arqueología de Oxford, en Inglaterra. Este fue el primer museo público de Gran Bretaña, amén del segundo museo universitario del mundo, pues fue fundado entre 1678 y 1683 como un gabinete de curiosidades basado en la colección que Elias Ashmole había donado a la Universidad de Oxford poco antes. No obstante, el edificio que vemos actualmente fue erigido entre 1841 y 1845, y desde entonces no ha dejado de ampliar sus fondos y salas.

Una de las piezas con que se nutrió esta colección fue, precisamente, este cuadro de Cézanne, Vista de edificios en un valle de la Isla de Francia, al que se suman del mismo autor un par de dibujos. Era conocido anteriormente como “Vista de Auvers-sur-Oise” por haber sido pintado alrededor de 1879 y 1880, años después de haber residido el artista en dicha población francesa, archiconocida por haber pasado Van Gogh en ella las últimas semanas de su vida en 1890.
Gracias a la hospitalidad del doctor Paul Gachet, retratado por el propio Van Gogh, quien era, además, un pintor aficionado, pudieron vivir Cézanne, su hijo y su entonces pareja, Hortense Fiquet, en esta comuna entre febrero de 1873 y la primavera de 1874. Tomaba apuntes al aire libre tanto en Auvers como en el cercano pueblo de Pontoise, en solitario o en compañía de su amigo Camile Pissarro, exponente destacado del Impresionismo.
Fue a su retorno a París cuando, como hemos dicho, pintó el sujeto de esta historia, un paisaje de amplias pinceladas dominado por el verde cuyas casas se suceden a lo largo del valle, denotando estas la síntesis formal que siempre buscó en su estilo y que tan crucial resultaría en la formación del cubismo. En el momento de pintarlo, Cézanne estaba por regresar a su población natal, Aix-en-Provence, a punto de operar la transición que lo conduciría al estilo maduro por el que es mundialmente aplaudido.
EL ROBO

El acto del robo como tal sucedió el 31 de diciembre de 1999, a punto de marcar el reloj la medianoche con que aquella franja del globo entraría en el temido año 2000. Aprovechando el ruido de los fuegos artificiales y el bullicio de Año Nuevo, un grupo de ladrones celebró la llegada del nuevo milenio frotándose las manos por la joya pictórica que estaban por hurtar. No solo se beneficiaron del movido ambiente, sino también de un andamio puesto con motivo de la ampliación de la biblioteca del Ashmolean, cuya construcción se estaba desarrollando.
Por las escaleras del andamio llegaron al tejado, donde rompieron una claraboya para poder colarse en una de las galerías del museo, a cuyo interior descendieron con una escalera de cuerda tras lanzar una bomba de humo. Los ladrones llevaban consigo una pequeña bolsa equipada con un bisturí, guantes, cinta adhesiva y un ventilador portátil. Este último lo utilizaron para dispersar el humo con el fin de obstruir la visión de los guardias y las cámaras de seguridad.
Teniendo ya el camino despejado, el grupo no dudó y se fue directamente hacia la única pintura de Cézanne que atesoraba el Ashmolean, cortaron la tela con el bisturí, cogieron el marco con los guantes para no dejar huellas y lo rompieron contra el suelo. Realizada la maniobra en poco tiempo, los mangantes tomaron la escalera de vuelta hacia la azotea, bajaron por el andamio y desaparecieron entre la muchedumbre como si nada, sin percatarse nadie de los alrededores que acababan de robar una pintura valorada en 4,8 millones de euros. Un robo muy sencillo para una obra tan valiosa, ¿no crees?
LA INVESTIGACIÓN
Cuando saltó la alarma del museo, el personal de seguridad pensó, en un primer momento, que se trataba de un incendio debido al humo que inundaba la galería, pero al llegar la policía y los bomberos antes de las dos de la madrugada, cuando el humo ya había sido completamente disipado, la verdad se reveló. El paisaje de Cézanne había sido robado, y de la escena del crimen quedaron como testigos varios lienzos de Renoir y Toulouse-Lautrec, así como algunas estatuas de Rodin, todas ellas intactas.
Obviamente, los ladrones no podían estar pensando en vender la pintura en el mercado del Arte, pues les pillarían rápidamente, y si su malévola operación tenía como destino el extranjero, desde luego, tuvieron que marcharse rápido de Inglaterra, ya que, tal cual se supo del robo, un equipo de investigación de seis agentes puso en alerta a los funcionarios de las aduanas de aeropuertos y puertos del país. Quizás la intención era venderla en una colección privada que empleara mecanismos ilegales para enriquecer su legado, pero no podemos saberlo, pues la investigación sigue abierta, y la obra de Cézanne, por ende, desaparecida. La policía recibió un aviso procedente de un pub en West Midlands, pero lo que encontraron allí era una copia recién pintada.
CONCLUSIÓN
Hasta tener posibles nuevas noticias del caso, la obra Vista de edificios en un valle de la Isla de Francia de Paul Cézanne lleva, por ahora, 26 años fuera de su espacio expositivo, y aunque contamos con imágenes de calidad de sus colores, pinceladas y composición de cara a estudios sobre la vida y obra del artista, el público quedó privado desde aquel inicio del 2000 de su contemplación in situ. Querido espectador, pese a la sencillez del robo, ¿qué te parece este nuevo formato de artículo para el blog?
BIBLIOGRAFÍA
HODGE, S., Arte robado. El enigma de 50 obras desaparecidas, Barcelona, Hoaki, 2025
HERMONET, M., “El robo del Louvre reescribe la lista negra del arte: 9 atracos de película que todavía no se han resuelto”, en AD20 [en línea], 20 de octubre de 2025, https://www.revistaad.es/articulos/el-robo-del-louvre-reescribe-la-lista-negra-del-arte-9-atracos-de-pelicula-que-todavia-no-se-han-resuelto [consultado el 16/08/2026]
