Los comienzos de esta ninfa no están del todo definidos dentro de la historia griega. Se le atribuyen numerosos orígenes, aunque la más aceptada por todos los historiadores parece ser la dada por Homero en su más que famosa Odisea.
A Calipso se le atribuía ser hija del gigante Atlas y Pléyone – hija de Tetis y Océano – y una divinidad habitante de la isla de Ogigia, un lugar mítico cuya ubicación geográfica nunca ha podido confirmarse. Homero únicamente nos indica que se encontraba muy alejada de las rutas conocidas. A lo largo del tiempo han surgido numerosas teorías sobre su posible localización, situándola en lugares tan diversos como Malta, Sicilia, las islas Jónicas o incluso en algún punto del océano Atlántico.
Lo que sí podemos imaginar es que Ogigia era una isla apartada del mundo de los hombres: un espacio mítico y aislado, suspendido en el tiempo, casi como un paraíso eterno del que nadie querría marcharse. Sin embargo, aquello que para Calipso representaba un hogar idílico pronto se convertiría en una prisión para nuestro héroe, Odiseo.
Su nombre está relacionado con la palabra griega kalýptō, «ocultar», «cubrir» o «velar» por lo que se le ha relacionado directamente con términos como “la que oculta” o “la que encubre”, muy conveniente si tenemos en cuenta el papel que tiene en esta historia. También se la representa como una figura sobrenatural, con una belleza singular, que no alcanza el nivel de las diosas olímpicas pero sí lo suficientemente hermosa y poderosa para que cualquier hombre que la contemple identifique inmediatamente su naturaleza divina y extraordinaria.

Inevitablemente, esto nos lleva a hacernos una pregunta esencial ¿Cómo se conocen Odiseo y Calipso?
La historia comienza después de uno de los episodios más devastadores del viaje de Ulises. Tras la guerra de Troya, el héroe lleva años intentando regresar a Ítaca. Durante su travesía ha perdido a sus compañeros, ha desafiado a criaturas sobrenaturales y ha provocado la ira de Poseidón, dios del mar.
Cuando llega a Ogigia, su situación es desesperada.
En el canto VII, el propio Ulises cuenta que su barco fue destruido por un rayo de Zeus y que todos sus compañeros murieron. Él logró sobrevivir aferrándose a los restos de la embarcación. Después de nueve días a la deriva, llegó a la isla de Calipso, encontrándose con la diosa quien, de manera piadosa le ofreció manjares, bebida e incluso un lecho en el que descansar, todo ello con la esperanza de que permaneciera en la isla todo el tiempo posible, pues se había enamorado inevitablemente de él.
Calipso encarna especialmente el carácter misterioso y seductor de una naturaleza apartada de la sociedad humana. Su isla es fértil, hermosa y abundante; su morada parece un lugar fuera del tiempo. Sin embargo, ese mismo aislamiento que hace de Ogigia un paraíso también la convierte en una prisión para Ulises.
Hay, además, una distinción importante: la Calipso de Homero no debe confundirse automáticamente con todas las figuras posteriores que llevan el mismo nombre. Los autores antiguos ampliaron, modificaron o mezclaron genealogías mitológicas a lo largo de los siglos.
La descripción del canto V de la Odisea es una de las más evocadoras de toda la obra. En la entrada de la cueva crecen árboles y plantas aromáticas; las vides producen racimos y cuatro fuentes fluyen cerca unas de otras. Calipso aparece junto a un telar, cantando mientras teje con una lanzadera de oro. Todo transmite abundancia, belleza y armonía.
Se dice que Calipso habitaba en una cueva, un lugar más primitivo, aunque más íntimo y sobrenatural si lo comparamos con otros parajes que tanto Odiseo como su tripulación visitaron a lo largo de su viaje. Un lugar donde la naturaleza y lo sobrenatural se unen para crear una profunda conexión con la tierra.
Lo mismo ocurre que con su jardín, un lugar fértil, donde nunca hay escasez. La isla de Ogigia se presenta como un escenario donde los alimentos, el agua y las necesidades materiales parecen del todo resueltas ¿Quién se alejaría de un paraíso así?
El mar, representa la frontera entre este universo aislado y el camino que devuelve a nuestro héroe a su hogar, rodeándole de manera que no pueda escapar, y a su vez, la única vía que puede permitirle su libertad.

Una cueva fantástica con Odiseo y Calipso, de Jan Brueghel el Viejo (1616), es una pintura de temática mitológica que recrea este encuentro. La obra transforma el episodio de la Odisea de Homero en un escenario exuberante y casi irreal, donde la naturaleza, la abundancia y la intimidad de los personajes adquieren un gran protagonismo.
La escena se desarrolla en un entorno rocoso y cavernoso, rodeado de una vegetación densa que parece envolver y proteger a los personajes. Las rocas, los árboles y las plantas crean un espacio de apariencia salvaje, pero también acogedor, como un refugio apartado del mundo exterior. La abundancia de detalles naturales contribuye a transmitir la sensación de estar ante un lugar extraordinario, propio de un relato mitológico.
En el centro de la composición aparecen Odiseo y Calipso, integrados en ese ambiente paradisíaco. La presencia de ambos remite a los años que el héroe pasa junto a la ninfa después de naufragar. Enamorada de él, Calipso lo retiene en su isla y le ofrece una existencia placentera, llegando incluso a prometerle la inmortalidad. Sin embargo, Odiseo desea regresar a Ítaca, su patria, y reunirse con su esposa Penélope
El paisaje no funciona únicamente como fondo, sino que constituye uno de los elementos esenciales de la obra. Brueghel destaca por su minuciosidad al representar el mundo natural: las diferentes especies vegetales, los animales y los pequeños objetos contribuyen a crear una escena rica en matices. Las tonalidades verdes de la vegetación contrastan con los tonos terrosos de las rocas y con los colores más luminosos de los elementos que destacan en primer plano. Esta combinación de colores refuerza la impresión de profundidad y hace que el espectador descubra nuevos detalles a medida que observa la pintura.
La siguiente pregunta que debemos hacernos es ¿Odiseo pudo llegar a enamorarse de Calipso?
La respuesta más rigurosa es que Homero no presenta su relación como un romance correspondido en igualdad de condiciones.
Calipso desea retenerlo y ofrece una vida compartida. Ulises, sin embargo, anhela regresar con Penélope. El poema subraya su dolor, su nostalgia y su deseo de volver a casa.
Eso no nos permite conocer con exactitud todos sus sentimientos íntimos. Tampoco demuestra que sintiera una completa ausencia de atracción por la ninfa. La narración se interesa sobre todo por el conflicto entre su estancia en Ogigia y su deseo de regresar a Ítaca.
Lo que sí podemos saber de manera certera, es que Calipso nunca pudo hacerlo feliz. La incompatibilidad de ambos personajes era palpable a lo largo de su historia,
Calipso quiere que Ulises permanezca en el mundo que ella puede ofrecerle. Ulises quiere recuperar una vida mortal, con sus responsabilidades, sus afectos y su lugar en el mundo. Ella puede ofrecerle belleza, intimidad, seguridad y eternidad. Pero no puede ofrecerle Ítaca sin dejarlo marchar.
Esta es una de las ideas más interesantes del episodio. El amor de Calipso está ligado al deseo de conservar, mientras que el de Ulises está ligado al deseo de regresar.

La propia ninfa era consciente de este hecho, asique le ofreció aquello con lo que sueña todo héroe, una tentación tal que ningún mortal podría rechazar, el mayor de las recompensas para aquellos héroes que habían vivido la guerra, viendo la muerte de cerca y temiendo que un día les llegara a ellos mismos. La inmortalidad.
Calipso no solo quiere que Ulises siga viviendo con ella. Le ofrece convertirse en inmortal y no envejecer jamás.
En el canto V, la ninfa le recuerda que, si conociera todos los sufrimientos que todavía le esperan antes de llegar a su patria, quizá elegiría quedarse a su lado. Su propuesta consiste en compartir con ella una existencia libre de la muerte y de la vejez.
Desde una perspectiva puramente material, la oferta parece extraordinaria. ¿Por qué aceptar la muerte, el sufrimiento y los peligros si existe la posibilidad de evitarlos para siempre? La respuesta de la Odisea es sorprendente: porque Ulises no quiere vivir eternamente a cualquier precio.
Su deseo de volver a casa tiene más valor para él que la seguridad de una existencia eterna con Calipso.
No es necesario interpretar esto como una simple declaración de fidelidad conyugal. La decisión de Ulises tiene un significado más amplio. Quiere recuperar su historia, sus relaciones, sus responsabilidades y su identidad.
La inmortalidad de Calipso no equivale a la plenitud para Ulises. Le permitiría sobrevivir indefinidamente, pero al precio de renunciar al proyecto de vida que sigue orientando sus decisiones.
En ese sentido, el héroe elige una existencia limitada, con sufrimiento y muerte, antes que una eternidad que no ha escogido.

A partir de aquí se produce la liberación del héroe, no porque Calipso cambie de opinión, sino porque se produce una intervención de los dioses.
Al comienzo del canto V, los dioses se reúnen en asamblea. Atenea recuerda el sufrimiento de Ulises y pide que se permita su regreso. Zeus decide intervenir y envía a Hermes a Ogigia para comunicar a Calipso que debe dejar marchar al héroe.
Hermes es el mensajero de los dioses y el encargado de transmitir la orden. Cuando llega a la isla, encuentra a Calipso en su cueva, cantando y tejiendo. Ulises, mientras tanto, está fuera, sentado junto al mar y llorando
Cuando Hermes le comunica la decisión de Zeus, Calipso se indigna.
Su protesta es uno de los momentos más interesantes del personaje, porque deja de ser simplemente la ninfa que desea conservar a su amante y se convierte en una figura que cuestiona el comportamiento de los propios dioses.
Calipso acusa a las divinidades masculinas de ser celosas y de impedir que las diosas mantengan relaciones con hombres mortales. Para defender su postura, recuerda otros episodios mitológicos en los que diosas o figuras divinas se enamoraron de mortales y sufrieron las consecuencias. También explica que ella encontró a Ulises después de que Zeus destruyera su nave y murieran sus compañeros. Afirma que lo acogió, que llegó a quererlo y que deseaba hacerlo inmortal.
Su argumento contiene una contradicción reveladora. Por una parte, Calipso considera injusto que los dioses le impidan amar a un mortal. Por otra, ella misma está impidiendo que ese mortal decida libremente su futuro.
Una vez que recibe la orden de Zeus, Calipso acepta liberar a Ulises, aunque no lo hace sin expresar su indignación. Le comunica que puede marcharse y le proporciona los medios necesarios para construir una embarcación. Le indica dónde encontrar madera, le facilita herramientas y le ayuda a preparar el viaje.
Ulises tala árboles, trabaja la madera y construye una balsa con la que podrá abandonar Ogigia. Calipso le proporciona también materiales para la vela, alimentos, agua y otros recursos para la travesía.
Antes de partir, Calipso vuelve a plantearle la posibilidad de quedarse.
Le recuerda que podría evitar muchos sufrimientos si permaneciera con ella y aceptara la inmortalidad. Sin embargo, Ulises mantiene su decisión.
La ninfa llega a reconocer que Penélope es mortal y que no puede competir con ella en belleza divina. Aun así, Ulises desea regresar junto a su esposa y a su hogar.
Llegados a este punto del mito todos nos hacemos la misma y última pregunta sobre la historia de esta Ninfa ¿Qué sucede con Calipso tras el abandono de Odiseo?

En la Odisea, la historia de Calipso termina narrativamente con la partida de Ulises. Homero no desarrolla un relato posterior extenso sobre su vida.
Sin embargo, otras fuentes de la Antigüedad ofrecen datos adicionales:
En la Teogonía de Hesíodo se atribuyen a Calipso dos hijos de Ulises: Nausítoo y Nausínoo. Esta genealogía no forma parte de la narración principal de la Odisea, que no menciona hijos de la pareja.
Es un buen ejemplo de cómo la mitología griega funciona de manera distinta a un universo narrativo moderno con una continuidad única. Los poetas y autores antiguos podían desarrollar genealogías y episodios diferentes sin que existiera una versión oficial que los unificara por completo.
Hay otra versión en la que se dice que Calipso muere de amor.
En algunas tradiciones posteriores, Calipso recibe un destino trágico. El mitógrafo Higino, por ejemplo, recoge una versión en la que se suicida por amor a Ulises. Pero ese final no aparece en Homero y no debe confundirse con el desenlace de la Odisea
