David Hockney

David Hockney. La era de la reproductibilidad de las imágenes

El siglo XXI nos exige una adaptación constante: las nuevas tecnologías avanzan a un ritmo frenético y lo que hoy es novedad, mañana queda obsoleto. Esta realidad atraviesa todos los sectores, y el arte no es la excepción. Si existe un artista que ha dominado el arte de mantenerse a la vanguardia, es David Hockney. Lejos de quedarse estancado como un mero icono del Pop Art del siglo XX, Hockney ha sabido reinventarse una y otra vez abrazando los nuevos medios tecnológicos. Hoy, a sus 88 años, nos sigue demostrando que la creatividad no tiene edad, creando obras que fusionan las técnicas más tradicionales con las herramientas digitales del presente.

David Hocnkey. The Atelier, 2009. Dibujo por computadora impreso por inyección de tinta en colores.
David Hocnkey. Paul Hockney 2, 2009. Dibujo por computadora impreso por inyección de tinta en colores.

Originario de Bradford (Inglaterra, 1937), Hockney ya despuntaba en los años 60 como una de las grandes figuras emergentes del Pop británico. Su espíritu siempre ha estado marcado por una absoluta libertad creativa, lo que le ha llevado a fusionar estilos y experimentar constantemente. Su mudanza a California en 1964 supuso un punto de inflexión: allí nacieron sus famosas pinturas de piscinas, y su estilo más personal y característico.

Estas obras, de perspectivas singulares y colores planos, logran transmitir una atmósfera silenciosa y enigmática sin perder un ápice de luz y vitalidad. El estilo de Hockney es, en realidad, una mezcla más que curiosa: podríamos decir que del Pop Art toma la intensidad cromática, el uso de los acrílicos y la frescura; del expresionismo hereda la soltura del trazo y la mancha; y de los maestros clásicos rescata la precisión de la línea, el juego del claroscuro y la búsqueda de la perfección formal.

El uso de la cámara fotográfica marcó un antes y un después en la trayectoria de Hockney. Lejos de la postura conservadora de muchos de sus contemporáneos, él nunca menospreció los nuevos formatos para intentar elevar el arte tradicional. Al contrario, siempre ha sabido exprimir al máximo las herramientas digitales e informáticas para dar vida a piezas sorprendentes. A lo largo de su carrera, su curiosidad lo ha llevado a experimentar con la fotografía digital, las fotocopiadoras, la ilustración por ordenador, el modelado 3D combinado con dibujo y hasta la realización de películas.

David Hockney. The Scrabble Game, fotomontaje, 1983.
David Hockney. Instalación Gregory Swimming Los Angeles March 31st 1982.
David Hockney observando la caja modelo que contiene 
Agosto de 2021, Paisaje con sombras. Doce pinturas realizadas con iPad que componen una sola obra.

Esta estrecha conexión con la tecnología lo impulsó a explorar los dispositivos más cotidianos como lienzo: el teléfono móvil y el iPad. Pronto descubrió que el iPhone no solo le ofrecía una técnica creativa nueva, sino también una vía directa para distribuir sus imágenes con agilidad y llegar a una audiencia mucho más amplia. En abril de 2010, coincidiendo con su lanzamiento oficial por parte de Apple, Hockney no dudó en adquirir uno de los primeros iPads. El mayor tamaño de la pantalla frente a su teléfono despertó un enorme entusiasmo en el pintor.

«Puedes configurar una paleta muy, muy rápidamente, más rápido que en cualquier otro medio», señala Hockney. «También es una hoja de papel interminable, y el color está, literalmente, al alcance de la mano».

Sin embargo, pese al cambio de herramienta, estas creaciones digitales siguen manteniendo la esencia de su pintura: el uso de manchas planas, su interés por la figuración y un colorido vibrante, luminoso y lleno de contrastes.

David Hockney, 27 de abril de 2020, Nº. 1

Si hay algo que este medio le ofrece al creador es inmediatez; tanto es así que muchas veces lo utiliza para elaborar bocetos precisos que luego traslada al lienzo. Aun así, él mismo se encarga de aclararlo: «No soy un artista de iPad, solo soy un artista que usa el iPad».

David Hockney. Espectadores mirando un ready-made con calavera y espejos, dibujo fotográfico impreso, 2018

Y aunque, a nivel personal, creo que sus mejores piezas siguen siendo sus cuadros al óleo o acrílico más llamativos, su actitud nos deja una lección valiosa: un artista jamás debe encasillarse en un solo formato. Explorar nuevas posibilidades siempre suma y nos ayuda a crecer. Para Hockney, la reproductibilidad y el alcance de las imágenes es fundamental. En una época como la actual, arrastrados por un ritmo frenético y bombardeados por constantes estímulos visuales, él ha encontrado la manera idónea de seguir conectando con el público y mantenerse en la vanguardia.

Bibliografía

Grima Guinda, Eva. «David Hockney en la era de las imágenes digitales: su relación con la tecnología.» Trabajo de Fin de Grado, Universidad de Zaragoza, 2020.

Webgrafía

https://www.hockney.com/works/paintings/80s

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