El Toisón de Oro: un homenaje al poder, la monarquía y la tradición caballeresca
Alzar la vista hacia la deslumbrante bóveda ubicada en el Casón del Buen Retiro es adentrarse en un universo donde el arte, el poder y la mitología se hacen uno en una misma imagen. En la que conocemos como “Alegoría del Toisón de Oro”, el pintor de origen italiano Luca Giordano no solo nos hace partícipes de su excelente virtuosismo técnico, sino que también convierte la pintura en un potente instrumento de propaganda al servicio de la monarquía española.
A través de esta composición pictórica que sobresale por su dinamismo, plena de luz, movimiento y cargada de simbolismo, el artista enaltece los ideales de honor, nobleza y legitimidad que representaba la prestigiosa Orden del Toisón de oro.
Describir esta obra es a su vez, comprender cómo el movimiento barroco hizo uso de la belleza para infundir mensajes de carácter político y cómo una obra puede contarnos la historia de todo un reino desde la magnificencia de un simple techo.
Pero para realmente ser partícipes de esta gran obra de arte, debemos trasladarnos a finales del siglo XVII, el rey Carlos II de España decidió encargar al artista Luca Giordano la decoración del Casón del Buen Retiro, siendo este uno de los edificios que formaban parte del antiguo Palacio del Buen Retiro.
Luca Giordano, artista napolitano, llega a Madrid en el año 1692 y con su llegada, desarrolló una enorme actividad pictórica hasta el año 1702, convirtiéndose de esta manera en uno de los mayores renovadores de la pintura española de la época.
La decoración del Casón fue pensada y concebida bajo una clara finalidad propagandística: enaltecer la autoridad de la monarquía española, la cual pasaba por un momento bastante agrio. Carlos II era el último representante de la Casa de Austria en España, dueño de un reinado que estuvo especialmente marcado por dificultades de carácter económico, conflictos internacionales y una pesada ausencia de descendencia, circunstancia que llevaría al país a encontrarse envuelto en la posterior Guerra de Sucesión Española pocos años después de la muerte del monarca.
Dentro de este contundente contexto, la glorificación de la Orden del Toisón de Oro adquiría un insondable significado político.
Para dar con el significado de este tan nombrado Toisón de Oro, debemos rebobinar hasta el año 1430, donde tiene lugar su fundación de la mano de Felipe el Bueno, duque de Borgoña. Tras diversas herencias de carácter dinástico pasó a formar parte del patrimonio de la monarquía española en este caso bajo los Austrias.

El collar del Toisón es un elemento muy simbólico, el cual representa el vellocino de oro de la mitología griega, obtenido por Jasón y los argonautas, símbolo de valentía, excelencia y nobleza. Esta prestigiosa orden supuso para la Corona española uno de los mayores emblemas de legitimidad política y buena reputación.
Giordano de esta manera, hace una transformación usando el símbolo caballeresco para crear una imagen triunfal donde el Toisón aparece glorificado entre divinidades, seres celestiales y figuras alegóricas celebrando entre sí las virtudes del poder real.
La composición ofrece una respuesta completamente propia del lenguaje del barroco decorativo, en dicha obra observamos como el espacio parece abrirse hacia el cielo mediante una ardua arquitectura ilusoria en la que las figuras ascienden entre resplandor, nubes y unos característicos escorzos que demuestran una extraordinaria y llamativa dificultad técnica.
Por otro lado, vemos como el centro de la escena se encuentra una exaltación simbólica del Toisón de Oro, rodeado por personajes alegóricos que representan virtudes como: la Gloria, la Victoria, la Justicia, la Sabiduría, la Fortaleza o la Fama.
La composición es completada mediante elementos como ángeles, querubines y figuras mitológicas que logran generar una sensación de movimiento continuo, a su vez, la luz dorada envuelve toda la escena y dirige nuestra mirada hacia el símbolo principal de la Orden.
Mediante la grandeza de la obra podemos presenciar su riqueza cromática, los efectos atmosféricos y la profundidad espacial que convierten la pintura en una maravilloso ejemplo del ilusionismo barroco.

Luca Giordano era sonado en Italia bajo el sobrenombre de “Luca fa presto” que en español se puede traducir como “Lucas, hazlo rápido”, sobrenombre que gana por su fama de veloz ejecución.
En esta obra, el artista muestra de forma clara las características de su estilo:
- Pincelada suelta y fluida
- Vivos contrastes cromáticos
- Excelente luminosidad
- Movimiento intenso en las figuras
- Rico dominio de la perspectiva ilusionista
- Notable influencia de Rubens, Veronés y Pietro da Cortona
Giordano consigue que bajo esta obra se cree una sensación de prolongación del espacio arquitectónico, creando así la ilusión en la que el techo parece ser infinito.
Como bien se mencionó, la obra cumple una potente función propagandística, pues su objetivo principal era el de convencer al espectador de que la monarquía española continuaba siendo una institución fuerte y legitimada por la tradición incluso en momentos de decadencia.
El programa iconográfico pensado para el Casón del Buen Retiro pretendía proyectar una imagen de continuidad dinástica y estabilidad de la misma mediante un lenguaje claro artístico espectacular y grandioso propio del estilo barroco cortesano.
Dicho conjunto decorativo representa uno de los momentos culmen de la pintura barroca española, pues la influencia del artista napolitano fue grandiosa sobre las generaciones posteriores de pintores españoles, en concreto por su dominio del color, la pintura al fresco en sí y el dinamismo presente en la composición.

La Alegoría del Toisón de Oro supone mucho más que una simple representación de una orden caballeresca. Esta se trata de una sofisticada alegoría del poder de la monarquía, concebida para llevar la glorificación a la Corona española mediante un lenguaje claro visual cargado de simbolismos, dinamismo y esplendor.
Luca Giordano, maestro pintor napolitano, supo hacer un virtuosa y significativa combinación de la mitología, la iconografía política y la maestría técnica propia del barroco para llevar a cabo la concepción de una obra que transmite grandeza y las aspiraciones de la monarquía española propia de finales del siglo XVII.
Hoy, en nuestra actualidad, dicha obra sigue tratándose de un testimonio excepcional del papel del arte como instrumento de representación del poder y una de las cumbres de la pintura de carácter decorativo del barroco español.
BIBLIOGRAFÍA
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