Madonna y Remedios Varo: sinergia surrealista perfecta

Cómo Bedtime Story se inspiró en la obra de la artista catalana

“Today is the last day
that I’m using words
They’ve gone out, lost their meaning
Don’t function anymore…”

Tal día como hoy, pero hace un año, analizábamos cómo Madonna (Michigan, 1958) recurrió a su amplia pinacoteca personal para vestir su videoclip de Vogue con cuadros de Tamara de Lempicka (Varsovia, 1894) en este artículo.

En el que fue el videoclip más caro de su tiempo (corría el año 1995), Bedtime Story, la artista volvió a desplegar ese amor por la pintura y por el poder de los símbolos.  

Si Vogue se abanderó de la cultura queer, Bedtime Story nos sumerge en el mundo de lo onírico y en el territorio del subconsciente. Un viaje que se despega de la racionalidad para acceder a nuestra parte más intuitiva y profunda del ser.

Words are useless specially sentences”, como reza la canción: en este contexto, la comunicación verbal deja de tener peso porque lo importante es el mundo interior y la verdadera esencia humana para conectarnos con nuestro verdadero propósito de vida.

¿Dónde reside la intuición?

Aunque científicamente se trata de un proceso cerebral complejo que involucra varias regiones como la amígdala, el núcleo caudado y el sistema límbico, desde Platón existen teorías que sostienen que la intuición es un estado de conciencia conectado con el universo, alojado en el alma y esta, a su vez, en nuestra cabeza. Tenía asignada una localización física: intangible, pero ciertamente corpórea.

El gran Leonardo da Vinci (Anchiano, 1452) así la ubicaba en sus estudios anatómicos. En 1489 ilustró el cráneo en una sección en dos planos. En la intersección de las líneas, sobre el quiasma óptico, señalaba el emplazamiento del “senso comune” (sentido común; convergencia de los sentidos), lugar donde supuestamente se alojaría el alma.

Humanistas del XVI como Paracelso aconsejaban vivir en conexión con la sabiduría del alma: “lo que vive según la razón, vive contra el espíritu”, una suerte de moralina que buscaba apartar al hombre de los placeres terrenales y acercarlo a su verdadero propósito vital.

Autores contemporáneos como el cirujano y divulgador Manel Sans Segarra (“La supraconsciencia existe: vida después de la vida”) defienden la existencia de una supraconsciencia definida como el “estado de conciencia que trasciende la mente y el cuerpo, caracterizado por una conexión profunda con el universo y el ser interior, y un sentido de unidad y propósito”. Según esta visión, nuestra esencia superaría lo físico y tangible para enlazarnos con una dimensión superior.

A lo largo de nuestra historia siempre nos hemos preguntado por el verdadero sentido de la vida y por la existencia o no del alma: aquello que nos permitiría sobrevivir más allá de la vida terrenal. Los egipcios, por ejemplo, preparaban a sus muertos para el viaje hacia el Más Allá, volcándose en la construcción de “hogares eternos” para sus faraones y asegurándoles así la paz celestial.

No es casual que Madonna retome parte de ese imaginario en Bedtime Story, donde los símbolos egipcios (manifestados en, por ejemplo, los cetros de mando) se entrelazan con los oníricos para reforzar la idea de algo misterioso que nos habita como humanos y que al mismo tiempo nos trasciende.

Búsqueda de respuestas: religiones en Bedtime Story

Bedtime Story plantea, de una forma velada y sujeta a interpretación, la necesidad urgente de conectar con nuestra voz interior, esa que nos hace ser quienes somos.

Una llamada de auxilio para despegarnos de la alienación a la que estamos sometidos –Madonna aparece en un plano en la pantalla de una televisión- en este mundo moderno.

Nos preguntamos constantemente sobre el sentido de nuestra propia existencia. ¿Qué hacemos aquí? ¿Qué pasará cuando ya no estemos aquí…? Contraste continuo entre vida y muerte reflejados en esqueletos o flores que mueren. Una vanitas barroca bien camuflada entre notas musicales.

Muchas personas buscan estas respuestas (la esperanza, en definitiva) en la comunión con Dios. El videoclip comienza con el ojo omnipotente “que todo lo ve” y continúa con el plano de la cantante con un girasol de fondo que se puede interpretar como el Sol para asociarse con distintas divinidades en religiones como la egipcia, que le profesaba auténtica veneración.

Más adelante aparece una mujer con unas alas arrancadas como si de un ángel caído se tratase, identificado con la religión cristiana. Otro símbolo del cristianismo es la paloma, identificada del Espíritu Santo. Vemos en uno de los planos a la cantante dando multitud de ellas a luz, como si ella misma fuera fruto del amor divino.

 Más referencias religiosas en la danza de los derviches, el “remolino sufí”. Estos hombres llevan una vida de asceptismo y humildad, alejada de la búsqueda de placeres y bienes materiales (recordemos a Paracelso), siendo para ellos este su sentido de vida. Continuamente se sigue el mismo concepto: búsqueda del verdadero sentido.

No falta tampoco la presencia del “tercer ojo”, puesto en Madonna, voz auténtica de la intuición, que otorga sabiduría plena y máximo vínculo con Dios. Concretamente aparece a los tres minutos y medio.

También, en asociación esta vez con el Islam, vemos varios planos en los que se refleja la luna menguante incluida en su bandera. El mensaje es claro: la certeza divina encuentra múltiples vías para abrazar a sus fieles, sea la religión que sea. Al mismo tiempo, recuerda a parte del lienzo Nacer de nuevo (1960)de Remedios Varo.

El videoclip refuerza la idea de que el camino hacia Dios es universal. Lo que distingue a una religión de otra no es la divinidad, sino la palabra humana: la construcción de un ideario colectivo sustentado en símbolos que identifican a cada comunidad. Todas las personas comparten un mismo origen; es la lengua y nuestra condición humana la que, en última instancia, nos separan formalmente en distintas culturas y religiones.

Todo ello ocurre en una cultura muy mediatizada, donde los medios actúan como artesanos de conciencias, modelando a la población apagando, poco a poco, su sentido crítico y su capacidad de reflexión.

Varo, Carrington y Fini: surrealismo en Bedtime Story

Alguna vez habrás confundido a Remedios Varo con Leonora Carrington (gran amiga de esta) o con Leonora Fini. Coetáneas (nacidas a principios del XX), se movían en el mismo marco geográfico, México, salvo Fini, que era argentina. No es de extrañar entonces que influyeran unas sobre otras. Figuras y símbolos oníricos con expresiones tétricas y en colores ocres, añiles y tonalidades oscuras. Arte de las vanguardias del XX: el surrealismo.

Cuando Madonna da a luz en Bedtime Story a la bandada de palomas, se trata de una reinterpretación de La giganta (1946)de Leonora Carrington.

La giganta, Leonora Carington (1946)

En la pieza de Carrington, óleo sobre lienzo, la presencia de personajillos diminutos que pueblan la escena, aunque sea en el registro inferior, da cuenta de su inspiración en el Bosco, pintor flamenco del XVI.

Aquí la mujer se representa, poderosa, en un entorno natural dividido en tres estratos: el cielo, el mar y la tierra. Como si fuera una síntesis de nuestro planeta.

“La Giganta” representaría a la Diosa Madre omnipotente. Aparece protegiendo un huevo que está a punto de eclosionar mientras salen del interior de sus prendas las palomas. Volvemos a las teorías genesíacas: el huevo se ha identificado mitológicamente con el origen del mundo.

Una de las obras referidas de Leonora Fini en el videoclip es Donna del Lago o Le Bout du monde II. Aparece cuando Madonna se encuentra sumergida en el agua rodeada de cadáveres de animales, justo en el minuto 1:51.

Este óleo sobre lienzo pertenece actualmente a la colección privada de una familia suiza. Presenta el estilo característico de la autora, de rostros andróginos (exploraba mucho sobre la identidad y los roles de género) y elementos oníricos, como si lo que viésemos en el cuadro fuese producto de una ensoñación.

La sexualidad femenina también está presente en el cuadro, pero está menos claro que la temática estribe estricta o únicamente en esto. Transmite también una sensación apocalíptica, como si estuviésemos presenciando el momento posterior a una gran tormenta de caos y destrucción. Probablemente Madonna quiso aludir a la necesidad de romper con los patrones establecidos para así empezar de cero. “Destruir” para así construir …

Finalmente y aunque las referencias pictóricas (están presentes también artistas como Lucien Froid o Frida Kahlo) y culturales en este videoclip son muchas y no podríamos compartirlas todas en este artículo, concluimos con Remedios Varo para cerrar el círculo pictórico de nuestro triunvirato.

Hay un momento en el que la identidad de Madonna se desdobla reflejada en dos espejos, sobre un fondo azul. Se trata de una reproducción audiovisual de Los amantes, pintado por Varo en 1963.

El formato alargado acompaña a estas siluetas demacradas y estilizadas. Actualmente se encuentra en el Museo Soumaya de la Ciudad de México.

Nuevamente estamos dentro de un sueño. Remedios Varo, claramente influida por autores como Goya, El Greco, Picasso o Braque, se inspira aquí en el soneto de Charles Baudelaire La muerte de los amantes: se nos presenta el amor como una fuente de perdición o muerte por el sufrimiento que conlleva.

Las dos figuras encarnan el idilio de dos amantes que se reflejan en el rostro del otro, manifestando la proyección psicológica que se da durante el proceso de enamoramiento.

La pasividad del gesto de los dos personajes contrasta con la representación de su pasión mediante los vapores que despiden sus cuerpos, lo que se condensa y provoca la lluvia de la escena.

En definitiva, con Bedtime Story Madonna no solo se adentró en un experimento visual cargado de símbolos religiosos y oníricos, sino que estableció un diálogo inesperado con el surrealismo femenino del siglo XX. Varo, Carrington y Fini encuentran en este videoclip un eco contemporáneo que demuestra cómo los grandes interrogantes del ser humano —la vida, la muerte, la espiritualidad y el amor— siguen vigentes y pueden expresarse en un lenguaje híbrido donde música, pintura y misticismo se funden en una misma visión. Esa es quizá la verdadera sinergia surrealista: tender puentes entre épocas y sensibilidades para recordarnos que, más allá de la palabra, existe una intuición universal que nos conecta.

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Origen del surrealismo (20 de enero de 2022, Miriam Reyes)




WEBGRAFÍA

The M Magazine. Divina Madonna

Museo Leonora Carrington. La giganta

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