“Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.
Y fue arrojado el gran Dragón, la serpiente antigua, el llamado diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él”.
Apocalipsis; 12, 7-10.
¿QUÉ ES LA PINTURA HISPANOFLAMENCA?
Lo primero que debemos hacer para entender este concepto es saber que el término “flamenco” en esa época (finales del siglo XV- principios del siglo XVI) engloba a artistas neerlandeses, germanos y franceses, haciendo cada uno diversas aportaciones al estilo flamenco y, por tanto, a lo que se conocerá como pintura hispanoflamenca.
Por ello, este tipo de pintura en la península no tiene un estilo uniforme, sino que varía entre los diversos reinos, más si añadimos que a esa influencia del norte de Europa se unió la forma de hacer hispana.
Otra cosa a tener en cuenta es el tema de las buenas relaciones que se tenían con Flandes. No sólo por los beneficios comerciales entre ambas zonas, sino que también ayudó la política matrimonial que los Reyes Católicos siguieron con sus hijos e hijas, reforzando así los lazos con esta zona.

Además, y para terminar de comprender este fenómeno, la reina Isabel otorgó privilegios a artistas procedentes de la zona flamenca para que se establecieran en Castilla, algo que acogieron de buen grado. Muestra de ello era la enorme colección de arte flamenco que atesoraba la reina católica.

En cuanto a técnica y estilo, quizá la aportación más importante fue la del uso de la pintura al óleo, que lograba mayor detallismo y riqueza cromática, además de obtener casi una infinita lista de variaciones tonales.
Esto fue muy bien acogido por los habitantes de la península que demandaban para sus obras devocionales detallismo y dramatismo, ambos elementos asegurados con la llegada de artistas flamencos.
A grandes rasgos, podemos diferenciar estas características básicas en la pintura hispanoflamenca: combina dramatismo y melancolía (excelente para esas escenas religiosas); el gusto por el detalle o el gusto por la representación de telas ricamente ornadas.
ANÁLISIS FORMAL E ICONOGRÁFICO
San Miguel, uno de los tres Arcángeles, levanta su espada para dar la última estocada al temible dragón que tiene a su pies. Este dragón no es otro que Satanás, la representación del mal y del pecado. Este, junto a su ángeles, se habían rebelado contra Dios, desatando una lucha entre las fuerzas del bien y del mal.
El gran Dragón ha pedido. Está indefenso ante la imponente figura de San Miguel que, pese a su gesto amenazante, su rostro muestra una serenidad absoluta, quizá sabedor de su victoria y, con ella, de la prevalencia de lo justo. Además, cuanta con Dios de su lado, simbolizado no sólo por la cruz que sujeta con la otra mano sino también por otra pequeña cruz que lleva en su tiara enjoyada.

Pero ambas figuras no están solas. El fondo está repleto de otras pequeñas figuras, que representan a ambos bandos; ángeles del lado bueno y los que han caído en desgracia, luchan entre sí sin cuartel. Si nos fijamos, muchos de los ángeles afines a Lucifer ya se han convertido en monstruos mucho antes de ser expulsados de la morada celestial. El autor puede que usara este recurso para enfatizar esa perversión o para diferenciar más fácilmente los buenos de los malos.

Todo ello bajo la atenta mirada de los tres coros angelicales que podemos ver en la parte superior.
El artista se ha basado para crear esta imponente escena en un pasaje narrado en el Apocalipsis (el recogido al principio del comentario).
Y me refiero siempre al artista o autor sin nombre porque, en realidad, no tenemos ni idea de quién era. Se le conoce como Maestro de Zafra por la procedencia de la obra, pues fue creada para presidir la capilla del Hospital de San Miguel, situado en Zafra, Badajoz. Tema muy adecuado por otra parte pues, en los hospitales, se vive una continua lucha entre fuerzas benefactoras y maléficas, entre la enfermada y la sanación.
Hay quienes han querido ver, por la manera de pintar, que quizá el misterioso autor fuese en realidad Juan Sánchez de Castro o uno de sus seguidores, pero esta hipótesis cada vez tiene menos presencia.
Lo que sí podemos apreciar es la influencia flamenca, tanto en el colorido como en los detalles o en la composición de la escena.
Esa amalgama de personajes extraños nos recuerdan inevitablemente a El Bosco o a esos paisajes repletos de diminutas figuras salidas del pincel de Lucas Cranach el Viejo.
Por no hablar del minucioso detallismo con el que están realizadas cada una de las figuras, alcanzando su mayor virtuosismo en la armadura del Arcángel: la cuidada cenefa que recorre la dorada capa; los brocados y filigranas del escudo; o el tratamiento de la cota de malla en la que casi podemos contar sus piezas. Y, precisamente en el escudo, se esconde uno de los mayores misterios de esta obra (además de la identidad del autor): en ese motivo circular central se puede ver reflejada una figura. Quizá sea el donante, Gómez Suárez de Figueroa, II Conde Feria. O quizá, sea un autorretrato del autor que, debió pensar, era suficiente para que se reconociese su autoría, sin necesidad de firmar la obra.
O quizá, y esto ya es una teoría personal, al pasar la pintura de la tabla al lienzo, la firma se perdió.
Un último apunte. Seguro que ese reflejo en el escudo os recuerda a otra obra de arte. Escoge el mismo recurso que ya hizo Jan van Eyck en su archiconocido “Matrimonio Arnolfini” pintado hacia 1434. Quizá el misterioso Maestro de Zafra se inspiró en él.


HOSPITAL DE SAN MIGUEL, ZAFRA
Es uno de los mejores ejemplos de las edificaciones que se hacían en la Baja Edad Media con motivos benéficos y que, además, ayuda a entender la importancia que el arte mudéjar tuvo en Extremadura.
Este hospital fue reconstruido en 1480 por Gómez Suaérez de Figueroa, II Conde de Feria. Pero estos hospitales no tenían la misma concepción que tenemos ahora. Sí que se dedicaban al cuidado de enfermos, pero también servían de refugio para pobres o acogían a peregrinos y caminantes para que pasasen la noche.

Estuvo compuesto por una capilla dedicada al Santo Arcángel San Miguel y una enfermería de estilo mudéjar, realidad con ladrillo y mampostería. Precisamente sería esa capilla la que presida la obra que hoy se encuentra en el Museo del Prado.
Durante mucho tiempo estuvo en la lista roja del patrimonio de Hispania Nostra por su dejadez, pero hace poco salió de ella por la remodelación y restauración que de sus maltrechos restos se hizo. Hoy acoge la biblioteca pública y el archivo histórico de la ciudad.
BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA
- De la Peña Gómez, MARÍA PILAR; «Manual Básico de Historia del Arte». Colección Manuales UEX, Cáceres. 2006.
- Fiz, IRUNE; “Pintura hispanoflamenca y protorrenacentista en Valladolid”. VII Curso de Patrimonio Cultural. Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción. 2013.
- Nueva Biblia de Jerusalén. Editorial Desclée de Brouver S.A. Bilbao, 1999.
- VV.AA. La guía del Prado. Madrid, 2014.
- BLOGS HOY. El hospital de San Miguel de Zafra, de fundación filantrópica medieval a centro para la cultura contemporánea. Victor Gibello. https://blogs.hoy.es
- CVC CENTRO VIRTUAL CERVANTES. https://cvc.cervantes.es
- HISPANIA NOSTRA. https://listaroja.hispanianostra.org
- MUSEO DEL PRADO. https://www.museodelprado.es
- TURISMO DE ZAFRA https://turismo.zafra.es
