COMENTARIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE VISTA DE LA PLAYA DE SCHEVENINGEN
INTRODUCCIÓN AL SIGLO XVII NEERLANDÉS Y AL PAISAJE DE MARINAS
Durante y tras la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648), las Provincias Unidas o República de los Siete Países Bajos Unidos se convierte en la entidad más prospera de Europa, potencializándose el comercio, el arte y la ciencia.
La guerra tuvo su origen en los problemas políticos y religiosos que sufría esta zona bajo la dominación de los Habsburgo españoles. La victoria e independencia se llevó a cabo gracias a la unión de las provincias y a la hegemonía que por entonces la burguesía tenía, y no solo por esto, Inglaterra aportaría ayuda militar y Francia reconocería inmediatamente la República.
Con todo esto, el arte holandés tuvo que volver a nacer, hubo un drástico distanciamiento con las tradiciones católicas y con la monarquía española, por lo que comenzaron a desarrollar su propio arte.
Hay que dejar claro que se desplegarían, sobre todo en el siglo XVII, un gran número de géneros, destacando la pintura de historia y retratos, pero la diferencia con respecto a otras potencias es que despuntarían géneros como escenas de bodegones, flores, paisajes, escenas campesinas y marinas, dando lugar al llamado Siglo de Oro Neerlandés.
ANÁLISIS FORMAL
Vista de la playa de Scheveningen o de las arenas de Scheveningen (View of Scheveningen Sands en inglés) es una de las obras más controvertidas de estos últimos años. Pertenece a Hendrick van Anthonissen, un artista del género de marinas dentro del Siglo de Oro Neerlandés.
La escena está formada por grupos de personas situadas junto a la orilla del mar, las cuales contemplan el descomunal cetáceo encallado, algo que ocurría repetidamente en el siglo XVII holandés. También encontramos un hombre sobre el animal, y varias embarcaciones varadas y otras navegando.
En el fondo, podemos divisar alguna torre gótica característica de todas las Provincias Unidas, en este caso de la ciudad de La Haya.
En cuanto a la iluminación, hay que decir que, a pesar de las nubes, la pintura se observa muy iluminada, quizás por querer reflejar algún momento del mediodía. Por otro lado, los colores utilizados son una mezcla de terrosos para la arena, barcos y personajes, y azulados para el cielo, el mar y el cetáceo.
ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

Las marinas eran escenas de barcos en el mar, particularmente sufriendo tempestades o guerras con otros barcos, pero las marinas también podían representar escenas paisajísticas costeras con personajes en ellas.
Ejemplo de esto último es la obra comentada, en la que podemos ver la iconografía típica: grupos de personas en la playa observando la ballena y esperando a lo que pueda suceder, destacando la pareja del hombre y el pequeño, seguramente ilusionado por ver al gran animal. Pero no solo vemos personas en la playa, también se observan grupos en lo alto de la pequeña colina.
Por otra parte, el cielo y las nubes podríamos decir que en la gran mayoría de marinas se ven representados de una manera similar: un cielo encapotado, convulso de nubes, algo típico en la costa holandesa.
También, como hemos comentado anteriormente, destaca la torre gótica que se aprecia al fondo del paisaje, un detalle que aporta significado a la obra y al momento de representación, ya que nos explica en qué zona o país se está desarrollando el tema abordado.
HISTORIA SOBRE EL GÉNERO DE MARINAS E INFORME COMPLEMENTARIO SOBRE LA RESTAURACIÓN DE LA OBRA DE VAN ANTHONISSEN
Las marinas se caracterizan por representar el mar en todo su esplendor, pero no solo esto, también han sido muy representados en el arte los ríos y los canales, incluso existen retratos fidedignos de barcos particulares, puertos concretos y guerras históricas.
El origen de esta representación, sobre todo en la pintura, nace con los petroglifos del 12.000 a.C. de la zona del mar Caspio, algo que adaptarían más tarde los griegos con el gran mosaico del Nilo de Palestrina.
Tras estos, no tenemos más representaciones hasta la llegada del siglo XI con el tapiz de Bayeux, donde se describe la invasión normanda de Inglaterra en la Batalla de Hastings del 1066.
Dos siglos más tarde, a Giotto se le atribuiría el mosaico de Navicella, pero las marinas como género llegan en el siglo XV con las escenas venecianas de Carpaccio, y, más tarde, con artistas flamencos como Bruegel el Viejo y Joachim Patinir, algo que continuarían los holandeses en el siglo XVII.
Artistas como Hendrick Cornelisz, Van Ruysdael, nuestro Van Anthonissen o el mismísimo Rembrandt con la obra La tormenta en el mar de Galilea trabajaron en este tema para responder a la gran demanda que existía por parte de muchos hogares burgueses, pero no solo esto, la demanda también existía gracias a las estancias que fueron comprando las compañías de las Indias Orientales, que aportaron gran poder económico al país.
Centrándonos en la obra que nos concierne, Vista de la playa de Scheveningen, habría que comentar la famosa restauración que le ha realizado en 2014 Shan Kuang. Se trata de la limpieza de una capa de barniz vieja y descolorida que reflejaba un área repintada sobre el mar que, tras pasar por análisis, se supo que no pertenecía a la mano del artista. Antes de la restauración, Kuang, al mirar la obra, afirmó que «Parecía una pintura muy modesta que representa una escena muy tranquila de playa situada en invierno».
Esa capa amarillenta se fue eliminando, haciendo aparecer una pequeña figura sobre una especie de aleta, algo que explicaba que el repinte no era una imperfección, sino algo original de la obra. Tras tener finalizada la limpieza, apareció una ballena varada que había permanecido oculta durante, al menos, 150 años. Este elemento completaba y daba mayor sentido al resto de la obra, de ahí el motivo de todos aquellos personajes contemplando algo en la arena.
Este fenómeno fue muy repetido en las costas holandesas en el siglo XVII, por lo que no es de extrañar que se representase, lo negativo es que sabemos que entre los siglos XVIII y XIX las pinturas se modificaban a gusto de sus propietarios, algo que ocurriría con toda seguridad en esta obra, ya que a dichas personas de la época les podía, según dice la restauradora Kuang, «Parecer algo inadecuado el tener representado un cadáver tan prominente en alguna estancia de su hogar».
BIBLIOGRAFÍA
ALPERS, Svetlana. «El arte de describir. El arte holandés en el siglo XVII«, Madrid, Hermann Blume, 1983.
HAAK, Bob. «The Golden Age: Dutch Painters of the Seventeenth Century«, Stewart, Tabori & Chang, 1996.
SUTTON, Peter. «Masters of 17th Century Dutch Landscape Painting«, Londres, The Herbert Press, 1987.
