¿QUÉ UNE A LA PINTURA OFELIA Y TAYLOR SWIFT?
La figura de John Everett Millais y su célebre pintura Ophelia (1851-52) nos abre el telón de una interpretación visual y simbólica de la tragedia de Ofelia, personaje de William Shakespeare. Por otro lado, la canción The Fate of Ophelia (2025) de Taylor Swift rescata ese mito
literario-artístico para convertirlo en metáfora de salvación y amor. En este artículo exploraremos la relación entre la pintura de Millais y la canción de Swift, cómo ambas reinterpretan el mito de Ofelia, y qué significados nuevos emergen en la contemporaneidad.
El pintor británico John Everett Millais fue uno de los más destacados miembros de la Hermandad Prerrafaelita, ese movimiento juvenil victoriano que sobrepaso lo establecido y se dedicó a pintar sobre temas bíblicos, literarios y medievales, al más puro estilo Romántico.
En la obra de Millais ,la escena proviene de Shakespeare, Hamlet, 4º acto, escena 7, en la que Ofelia, una figura popular para los pintores románticos del siglo 19, llena de angustia por el asesinato de su padre a manos de su amante Aldea, se suicida.
La pintura hace visible la fragilidad (y al mismo tiempo la grandeza) de un personaje que es víctima de fuerzas más allá de ella (amor, política familiar, locura). Ofelia no aparece en el momento de su descenso al río como heroína activa, sino como una mártir. Millais convierte la escena literaria en una presencia visual que invita al espectador a contemplar el inevitable final.

Autor: John Everett Millais (1829-1896)
Título: Ofelia
Técnica: Óleo sobre lienzo
Tamaño: 76 cm x 112 cm
Año: 1851/52
Ubicación: Tate
Se dice que la modelo que utilizó el artista fue una de las más destacadas del siglo 19: Elizabeth Siddal, amante y, luego, esposa de Dante Rossetti. Durante cuatro meses tuvo que posar dentro de una bañadera llena de agua que se calentaba con calentadores puestos por debajo. Mientras posaba, los calentadores dejaron de funcionar, era invierno y el agua se enfrío por completo.
A la par, la canción de Taylor Swift “ The Fate of Ophelia” lanzada el 3 de octubre del 2025 , rescata ese mismo mito en su canción pero le otorga un nuevo sentido: la posibilidad de escapar del destino trágico.
Ambas obras dialogan entre sí —una desde la quietud del óleo, otra desde el movimiento de la música— y muestran cómo el arte puede transformar el dolor femenino en afirmación y poder.
Swift reinterpreta la historia desde una perspectiva moderna y describe a una mujer que reconoce estar “al borde del río” (símbolo de la depresión, el agotamiento emocional o el desamor), pero decide no dejarse
“I was sinking in my sorrow’s tide,
till your voice pulled me to the other side.”
En lugar de ahogarse, la protagonista logra escapar. Swift convierte la tragedia en redención. Así, la canción repara lo que la pintura dejó inconcluso: le devuelve a Ofelia la capacidad de elegir.

Si el cuadro del siglo XIX nos enseña la fragilidad femenina idealizada, la canción del siglo XXI nos muestra su fortaleza emocional y su capacidad para reescribir la historia.
En ese diálogo entre pintura y música, Ofelia ya no es símbolo de muerte, sino de supervivencia.
