Los límites de la percepción: “No Tenderness” de Anna Nero

INTRODUCCIÓN

Más de un mes ha transcurrido desde el último artículo del blog relacionado con la divulgación de Arte contemporáneo que se expone en los diversos espacios dedicados en España a su promoción, tales como galerías, fundaciones o asociaciones, destacando la AEPE, cuya exposición “Ángeles y cielo” cubrimos por escrito el 12 de abril. En ese mismo mes, solo que ya llegando a su final, el día 29, acudimos a la nueva exhibición de la galería Marc Bibiloni, cuya andadura comenzó hace apenas unos meses, y de cuya nutrida plantilla de artistas pudimos apreciar una cuidada muestra en “Work in Progress” el 7 de marzo, realizada en colaboración con la Fundación Studiolo de Candela A. Soldevilla en el contexto de la Semana del Arte.

Entre ellos están, cabe recordar, la coreana Miju Lee, el australiano Michael Staniak, la española Ela Fidalgo o el finlandés Eetu Sihvonen. La exposición individual dedicada al segundo de ellos, es decir, Staniak, intitulada “Between Here and Now”, sería la segunda en el historial de Marc Bibiloni si contamos también “Work in Progress”. Estuvo disponible desde el 22 de marzo hasta el 11 de abril, mas ni yo ni mi querida compañera de eventos, Alba Jiménez, pudimos asistir a ella por una serie de factores concatenados. Ahora bien, no quisimos perdernos “No Tenderness”, que constituye el presente capítulo de esta neonata galería hasta su clausura el 31 de mayo.

Vista de la sala principal de la galería Marc Bibiloni durante la exposición “Between Here and Now”. Página web oficial de Marc Bibiloni

La protagonista que cubre el espacio galerístico es Anna Nero, quien también forma parte del equipo Bibiloni, y que, por ende, ya vimos de forma anticipada en “Work in Progress”. Con las breves nociones que pudimos captar en aquel entonces, nos dispusimos a ir hacia nuestro destino con la finalidad de conocer más acerca de su proceso creativo no solo a través del propio Marc y sus fantásticas asistentes, Rosa y Abril, sino mediante nuestro procedimiento preferido: el diálogo directo con la artista.

Ahora bien, al llegar a la calle Divino Vallés 12 de Madrid, donde se hospeda esta prometedora galería, vimos el cartel, mas no el acceso, lo cual nos confundió un poco, pues la costumbre nos dictaba encontrar, como en el modelo galerístico clásico, un cristalino escaparate que permitiera apreciar desde fuera el arte de su interior. Delante de la dirección indicada en el correo recibido únicamente veíamos una gran puerta de garaje entreabierta, y fue entonces cuando salió una de las dos asistentes a recibirnos e indicarnos que, efectivamente, no nos habíamos equivocado de ruta.

Una larga rampa dirigía nuestros pasos hacia otra puerta que dejaba entrever parte de su contenido, de la galería propiamente dicha. El reflectante y brillante logo de Marc Bibiloni nos daba la bienvenida, y, poco después, el propio Marc nos acogía con los brazos abiertos de par en par, agradeciéndonos haber aceptado la invitación. Tras su experiencia previa en Palma de Mallorca como director de La Bibi, fundada en 2021 junto a Miquel Campins, Marc emprendió una trayectoria individual, viajando para ello a Madrid, concretamente al barrio de Delicias, para patentar su visión.

Vista de una parte de la exposición “No Tenderness”

Lo que antes era una nave industrial de 700 m2 se ha convertido ahora, gracias a sus sueños, esperanzas y duro trabajo junto a su comprometido equipo, en un punto de encuentro que aspira a ser clave dentro del diálogo cultural y artístico de la escena madrileña. Sus elevados techos, la inmejorable luz natural de las claraboyas y la desbordante espacialidad fueron los factores que llevaron a nuestro galerista a instalarse aquí como si el destino así se lo estuviera dictando. Con los esfuerzos puestos en que los artistas a los que representa “acaben en un libro de historia del arte”, queremos, con este artículo, al igual que en los anteriores, aportar nuestro granito de arena, y, por ello, es hora de que conozcáis a Anna Nero.

ANNA NERO Y LOS LÍMITES DE LA PERCEPCIÓN

El paso por este mundo de Anna Nero comenzó en 1988, cuando nació en las históricas tierras de Moscú, y su aproximación al mundo del Arte le viene por vía sanguínea, pues toda su familia, como nos declaró en la pequeña entrevista que le hicimos, se ha dedicado en cuerpo y alma a explorar y difundir su vena artística en Rusia, desde su abuela hasta sus padres. Siendo muy joven, a la edad de siete años, Anna se mudó junto a su familia a Alemania, resultando decisivo en su vida la ocupación de su padre como diseñador gráfico.

Esto conduciría su derrotero vital hasta la “Academia de Artes Visuales” de Leipzig, conocida por las siglas de HGB (Hochschule für Grafik und Buchkunst), una de las más vetustas y prestigiosas del país. Especializándose en pintura figurativa, Nero se graduó en 2012 y obtuvo un diploma con distinción en 2015 que auguraba la carrera de una muy interesante figura del panorama artístico reciente. Alumbraría parte de su largo periplo el estilo de algunos de sus aristas preferidos, como los abstractos estadounidenses Jonathan Lasker o Mary Heilmann, o el alemán Andreas Schulze, cuyas obras figurativas destilan un particular surrealismo con el que fuerza al espectador a cuestionar los límites entre lo familiar y lo extraño.

Anna Nero, Beauty Routine, 2025. Página web oficial de la artista

Esta tensión dual, como vamos a ver a continuación, se va a multiplicar en todos y cada uno de los elementos que integran el estilo de Anna Nero, pues las tensiones son su principal seña de identidad. Dichas tensiones van surgiendo en la obra de Arte durante el proceso creativo, el cual, como nos dice la propia Anna, no parte de una idea o inspiración previa, puesto que es una artista profesional que trabaja arduamente día tras día, por lo que, simplemente, no puede esperar a que aquella llegue.

Anna Nero, Hydraulic, 2025. Página web oficial de la artista

Un recurso que suele usar frecuentemente como base de sus lienzos es la red o cuadrícula, a partir de la cual va articulando la composición mediante continuos sobrepintes, llegando a veces a quedar completamente oculta como si de un palimpsesto se tratara. Este proceso continúa hasta que Anna tiene que tomar la decisión de seguir adelante o desechar el resultado a la basura y empezar de nuevo; el clásico dilema del artista, ya sabéis.

Anna Nero, Duality, 2025. Página web oficial de la artista

Ahora bien, su expresión plástica no se reduce solo a la pintura, aunque nuestras palabras así parezcan afirmarlo, lo que sucede es que la inclinación natural y formativa lleva a nuestra artista a decantarse por el arte del pincel por encima de cualquier otro. Es más, su introducción al campo de la escultura se produjo hace escasos años, y lo hizo a través de la técnica de la cerámica vidriada. Para las esculturas de mayor tamaño, cuenta con un muy pequeño equipo, formado por un asistente y sus amigos, que la ayudan en el estudio MARS de Fráncfort, un espacio artístico no comercial en el que trabaja como CEO.

Dos esculturas de Anna Nero expuestas en “No Tenderness”. Página web oficial de Marc Bibiloni

Pasando ya a cuestiones estilísticas, retomamos lo dicho hace unos párrafos: el concepto de tensión activa es el principal vertebrador de la obra de Anna Nero. En el plano formal, esto se traduce en contrastes entre suaves curvas y afiladas rectas, hecho que se intensifica con una de sus grandes especialidades, el volumen, ya que parte de los “objetos” que integran sus composiciones están brillantemente moldeados por su técnica, ofreciendo a la vista un aspecto impoluto, pulido y tridimensional. Coexisten junto a estos elementos finamente trazados superficies planas o con ligeros degradados que comienzan a generar en el espectador dudas sobre su naturaleza.

Anna Nero, No Tenderness, 2025. Página web oficial de la artista

En este punto, hay que entender una clave básica para poder acercarnos a la producción de la artista adecuadamente: lo que bajo parámetros racionales entendemos como fricción es para Nero una habitual moneda de cambio. Me explico: si bien conceptos duales como frío/calor, curva/recta, suave/áspero u opacidad/transparencia se entienden como tangencialmente opuestos en nuestro entorno diario, en la obra de Anna se yuxtaponen sin filtros bajo una única batuta, que no es otra que el propio pincel de la creadora. No existen antónimos en su diccionario, sino recursos múltiples en su apariencia que sirven a un propósito común: definir su estilo personal.

Anna Nero, Red Velvet, 2025. Página web oficial de Marc Bibiloni

Elementos volumétricos con aspecto cuasi escultórico se combinan con grandes planos de color, sinuosas y vibrantes curvas abrazan líneas rectas de marcada angulosidad, pinceladas relamidas sutilmente calculadas no cierran el paso a gestuales y enérgicos brochazos, texturas blandas y esponjosas dan el visto bueno a las rugosas y a aquellas que asemejan maquinaria industrial… Es así como uno debe aproximarse a la obra de Nero, rehuyendo términos como choque, fricción, incompatibilidad o contraposición, pues si existe algo que no tiene cabida en su lenguaje creativo es el término “opuesto”.

En la consecución de este fin, resulta de enorme relevancia el empleo del color, cuyo profundo conocimiento despliega Anna en todas y cada una de las obras que articulan el espacio expositivo. No solo el color es necesario para obtener unos determinados volúmenes, la sensación de transparencia mediante veladuras o un acabado industrial, sino que la gama escogida en cada momento busca reforzar la idea de que su estilo no es fruto de una tregua entre bandos enfrentados, sino un espacio de diálogo absolutamente inclusivo en el que todos saben muy bien hacia dónde caminar. De esta manera, si Anna decide que predominen tonalidades frías o cálidas, así será, y si quiere que ambas compartan protagonismo, nadie se lo reprochará.

Anna Nero, Pinball, 2024. Página web oficial de Marc Bibiloni

En conjunto, la impresión que nos produce el estilo de Anna Nero es que se trata de una artista que domina diestramente las bases académicas, tales como el color, el volumen o el dibujo, y a partir de ellas, sin un plan preconcebido, interviene directamente en el soporte hasta obtener una obra que la satisfaga. El resultado es una composición que no se entiende desde el prisma de la lógica racional, pero que sí se intuye, pues creemos reconocer formas y texturas de nuestra cotidianidad que, al unirse ignorando su tradicional condición antónima, dan lugar a una creación que oscila entre la figuración y la abstracción, estableciendo una especie de tercera vía en la que ambas coexisten en equilibrada armonía.

Anna Nero, High and Dry, 2025. Página web oficial de Marc Bibiloni

La comisaria de “No Tenderness”, Raquel Victoria, escribe al comienzo del texto de la exposición que la pintura de Anna Nero nace “donde la intuición aún no ha sido domesticada por la forma, pero donde ya se intuye la dirección”. Anna crea obras que no solo deben ser vistas, sino sentidas en su totalidad, nos envuelven, nos invitan a quedarnos delante de ellas para penetrar en su naturaleza, exigen nuestra presencia para estar completas, para poder definir un espacio de crítica, cuestionamiento y compromiso. Efectivamente, Anna no pinta para representar ni expresar algo en concreto, sino para “pensar en voz alta”, como también apunta la comisaria.

La propia artista admite que la palabra fetichismo es parte íntegra de su producción, por lo que su comprensión es necesaria para entender su pensamiento estético con mayor rigor y profundidad. El término “fetiche” hay que cogerlo en sus dos vertientes, tanto la referida al territorio sexual como al más tradicional que lo liga al culto religioso de los ídolos. Por un lado, hay elementos que acusan formas cilíndricas y esféricas que, según el contexto y la forma, remiten de forma casi indudable a los órganos reproductores; por otro, y hablando en concreto de Vanity, la obra pende de dos cadenas que la elevan sobre el nivel del suelo, convirtiéndola así en una especie de altar, de fetiche de nuestro tiempo que obliga al espectador a reflexionar acerca de los límites de la percepción humana.

Anna Nero, Vanity, 2025

CONCLUSIÓN

El complejo caleidoscopio que conforma aquello que llamamos Arte contemporáneo no para de multiplicar su intrincado conglomerado de nombres, volviendo la labor del historiador del Arte, cuanto menos, un rompecabezas de 99 picarats (los seguidores del profesor Layton entenderán esta referencia al instante). Ahora bien, no hay mayor satisfacción en este oficio que tener la oportunidad de conocer de vez en cuando a esos artistas que, como así declara Marc Bibiloni, algún día tendrán sus propias páginas en los manuales de Historia del Arte, y una de ellas es Anna Nero.

Estamos muy agradecidos de haber podido hablar con ella por unos minutos, de que nos haya contado su travesía por el mundo del Arte y de que nos revelara una parte del proceso que la lleva cada día a afianzar y difundir su tan reconocible estilo. Con la capacidad de identificar una obra suya de entre las de otros tantos artistas, querido lector, recuerda lo que te he ido contando a lo largo del presente artículo: no analices sus trazos y composiciones desde la perspectiva de los opuestos, sino con la conciencia de que estás ante un lenguaje construido a partir de la integración sin cortapisas de todas aquellas cualidades que se entienden racionalmente como contrarias.

El arte de Anna Nero no está hecho para ser entendido desde los estrictos y concisos límites de la lógica, sino que se capta con la intuición, se vislumbra desde un momento de la percepción en el que se difuminan los límites de lo figurativo y lo abstracto, penetrando así en un territorio recóndito que pone a prueba lo que sabemos o desconocemos sobre los modos de ver (sí, la referencia a John Berger seguro que le suena a más de uno). “No Tenderness” hace honor a su nombre: ni un ápice de ternura rezuman las creaciones de la artista rusa, o quizás, valiéndonos de su retórica, no se trata de una ternura tradicional y cotidiana, sino de una que desaparece o prácticamente se evapora tras pasar por los pinceles movidos por su mano y su mente.

La exposición que acabamos de reseñaros, recordemos, estará disponible hasta este sábado 31 de mayo, y si vais no solo el personal de la galería os recibirá con los brazos abiertos, sino que el propio Marc Bibiloni, en caso de no estar ausente, os dará la bienvenida al espacio de sus sueños. Un diálogo cultural, artístico y estético, así como un ambiente de explosiva y desbordante creatividad, os aguardan tras las puertas de una joven promesa cuya buena fortuna esperamos de corazón. ¡Mucho ánimo en esta loable empresa!




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