COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE AFRODITA O VENUS DE CNIDO
El arte griego es clave para la creación del modelo clásico que será llevado a Roma y repartido por todo el Imperio y que, siglos después, gracias al Renacimiento y al Neoclasicismo, se retomará la pureza de las formas clásicas.
Desgraciadamente son pocos los originales de escultura griega los que han llegado hasta nosotros, pero gracias a las obras que aristócratas romanos se llevaron para decorar sus suntuosas villas o a las copias realizadas en talleres romanos, podemos conocer cómo eran esas creaciones, su temática y su estilo. A ello también hay que sumar las descripciones que escribieron tanto griegos como romanos sobre ellas y que nos han permitido reconstruirlas con total fidelidad, pese a no poderlas haber conservado físicamente.
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA ESCULTURA GRIEGA
La escultura griega se caracteriza por el uso de dos materiales sobre todos los demás: el bronce y el mármol. Además, estaban policromadas en vivos colores, pero pocos ejemplos nos han llegado hasta hoy, sobre todo de las de bronce, pues muchas se fundieron para ser reutilizadas.
Se usa tanto el bulto redondo como el relieve, llevando este último a tal grado de perfección que lograron una tridimensionalidad sin igual.
La naturaleza, y sobre todo la figura humana, será la fuente de inspiración. Pero una figura humana llevada a la idealización, mostrando un cuerpo sin defectos, cosa que cambia con el periodo helenístico, que busca una representación más realista.
Para los griegos, la belleza era sinónimo de armonía. Armonía que se conseguía con la proporción de las diferentes partes del cuerpo, creando una belleza basada en la relación numérica de cada parte del cuerpo con la inmediata y, de todas ellas, con el conjunto. Para ello crearon el canon, cuyo ideólogo fue Policleto y que consistía en utilizar una serie de medidas para crear las obras perfectas.
Ya en el periodo clásico, los escultores se preocuparon no sólo de mostrar la apariencia exterior de las figuras, sino también de mostrar los estados de ánimo, que van desde la serenidad clásica al dramatismo propio de época helenística.
El movimiento será otra característica, que evoluciona desde el hieratismo arcaico hacia el movimiento contenido del periodo clásico para desembocar en una contorsión muy marcada en las obras helenísticas.
Será en el siglo IV a.C. donde se enmarca la Afrodita de Cnido, periodo conocido como clasicismo tardío o segundo clasicismo y que será el precedente del helenismo.
En las obras de este periodo ya se ve mayor realismo, sobre todo a la hora de trabajar el retrato, y una mayor representación de los sentimientos, eligiendo temas más costumbristas y cotidianos. Así, los dioses se muestran ya sin esa dignidad divina, reduciéndose su representación en favor de otros temas.
En cuanto a las formas, se barroquizan, se estilizan los cánones y se muestra un movimiento más marcado.
Por último, la figura individual pasa a un segundo plano en favor de la creación de grupos escultóricos, que será muy abundante.

Praxíteles será uno de los mayores exponentes de este periodo, creador de esta figura de Afrodita, que supuso toda una revolución.
Nacido en Atenas hacia el año 400 a.C., era hijo de un escultor y, a su vez, padre de dos escultores. Gracias a las fuentes antiguas podemos conocer algunos aspectos de su vida, como que disfrutó de una buena posición social y económica y que tenía cierta libertad a la hora de escoger sus encargos.
Sus figuras se caracterizan por mostrar formas más flexibles y ser muy dinámicas, además de aportar gran sensibilidad emocional.
Sin duda, su mayor aportación es la de crear esculturas con poses sinuosas, en forma de S, gracias a la conocida como curva praxiteliana. Las figuras se apoyan sobre un elemento que introduce para ello y, así, su cadera sobresale hacia un lado.
Otra característica propia de la obra de Praxíteles es el tratamiento que hace del mármol, a través una hermosa progresión en el pulido, logrando un intenso contraste entre luces y sombras, creando superficies que casi parecen blandas en un material tan duro como el mármol.
ANÁLISIS FORMAL E ICONOGRÁFICO
Esta escultura marcó un antes y un después en la representación de la diosa, pues es la primera vez en la que Afrodita (Venus para los romanos) se representa completamente desnuda, creando así Praxíteles el concepto del desnudo femenino monumental.

La imagen fue creada para el templo que Afrodita tenía en la ciudad de Cnido. Hay otras versiones que dicen que la realizó para la isla de Cos pero, al ver como había representado a la diosa, se escandalizaron y la rechazaron, pasando a manos de la ciudad de Cnido.
Quizá sea esta la obra más célebre de Praxíteles, no sólo por su belleza, sino por lo que supuso, pues se convirtió en el modelo a seguir para crear el desnudo femenino a partir de ese momento.
Realizada hacia el 360 a.C., podemos conocer cómo fue la original gracias a las numerosas copias romanas que hoy están repartidas por museos de todo el mundo, aunque quizá la más conocida sea la de los Museos Vaticanos.

Afrodita aparece desnuda, pues ha sido pillada en el momento justo de tomar un baño, como muestran las ropas que están colocadas sobre el jarrón que la acompaña. O quizá ya ha salido del baño y está a punto de vestirse. Su posición, en un claro contrapostto, le otorga más sensualidad aún si cabe. El peso del cuerpo recae sobre su pierna derecha mientras que su pierna izquierda, más relajada, se adelanta de forma sutil, creando así la famosa curva praxiteliana pero tratada de una manera muy suave.

Su mano derecha cubre su pubis, en un gesto pudoroso y casi de recato, mientras gira levemente su cabeza, quizá evitando la mirada del espectador, que la ha sorprendido en un momento tan íntimo.
Pese a lo incómodo de la situación, su rostro no refleja nada de eso, sino que mantiene una expresión completamente serena, incluso un poco coqueta.
El cabello lo lleva recogido en un moño bajo, rizado, adornado con una cinta que rodea su divina cabeza. Peinado que se repite en todas las versiones conservadas, con alguna que otra variación.
El cuerpo es una oda al equilibrio y la suavidad, con sutiles curvas que crean diferentes volúmenes, aportando sensualidad, a la vez que contribuye a esa imagen idealizada del cuerpo femenino.

Pese a ser una obra muy serena, el movimiento se intuye gracias a ese leve adelantamiento de la pierna izquierda, la rotación de la cabeza y el rostro girado, además de la mano con la que se cubre pudorosamente.
Es una obra de bulto redondo, creada para ser vista desde todos los ángulos. No es de extrañar, pues el templo de Afrodita en Cnido era un tholos, un templo redondo, estando la imagen de la diosa ubicada en el centro.
Por lo tanto, Praxíteles crea una imagen votiva con finalidad religiosa, pero a la vez con una función estética e incluso social, pues encarna el nuevo e ideal femenino y redefine el concepto de desnudo en el arte.

Además de la magistral manera con la que Praxíteles trabaja el mármol, que consigue crear contrastes entre la suavidad de la piel y la rugosidad del cabello, la expresividad con la que ha dotado a la diosa es de lo más realista, pues es capaz de transmitir, gracias a ese gesto recatado y la mirada baja, una timidez un tanto contenida pero que, a la vez, invita a mirarla, a contemplar la belleza que de ella emana.
CURIOSIDADES
La Afrodita de Cnido crea un tipo de iconografía asociado a esta diosa la que se conoce como Venus púdicas, que consiste en representar a la diosa cubriéndose el pecho y/o el pubis. Modelo que no sólo se repite en el arte griego y romano, sino que será retomado en el Renacimiento con obras tan icónicas como El nacimiento de Venus de Botticelli o ya en el Neoclasicismo con la Venus Itálica de Antonio Canova.


Ya en la época fue aclamada por su belleza y, de hecho, la gente se desplazaba sólo para contemplarla. Plinio el Viejo la consideraba la escultura más bella del mundo y Luciano va más allá afirmando que “su sonrisa juguetea dulcemente en sus labios entreabiertos” y alude a la “ardiente mirada de sus ojos”.
Con respecto a la belleza de la escultura y a los sentimientos que despertaba en sus admiradores, Plinio el Viejo recoge cierta anécdota en su obra Historia Natural sobre un joven:
“se había enamorado de ella, se escondió durante la noche y la abrazó fuertemente y la mancha dejada sobre ella fue el indicio de su pasión”.
Se cuenta que a la mañana siguiente, al saber que había sido descubierto, el joven no pudo soportar la vergüenza y se quitó la vida.
Al parecer, este muchacho sufría de agalmatofilia, atracción sexual por estatuas.
BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA
- DE LA PEÑA GÓMEZ, MARÍA PILAR; Manual Básico de Historia del Arte. Colección Manuales UEX. Universidad de Extremadura. Cáceres, 2008.
- LÓPEZ MELERO, RAQUEL; La Grecia clásica, el reflejo de su apogeo económico. Historia National Geographic.
- MARTÍNEZ BUENAGA, IGNACIO; MARTÍNEZ PRADES JOSÉ ANTONIO; MARTÍNEZ VERÓN, JESÚS; Historia del Arte. ECIR editorial. 1998.
- RETANA, GEMA; SÁNCHEZ LUIS; Arte Griego.
- VV.AA. Enciclopedia Arte al detalle. Vol. De la Prehistoria al 300 d.C. Círculo de Lectores. DK editorial.
- AULA DE HISTORIA. https://www.auladehistoria.org
- CERes. COLECCIONES EN RED. https://ceres.mcu.es
- HISTORIA NATIONAL GEOGRAPHIC. https://historia.nationalgeographic.com
- MUSEOS CAPITOLINOS. http://museicapitolini.org
- MUSEO NACIONAL DEL PRADO. https://www.museodelprado.es
- THE BRITISH MUSEUM. https://www.britishmuseum.org


