Las tres etapas de la mujer

Ficha técnica

Título: Las tres etapas de la mujer
Autor: Gustav Klimt
Cronología: 1905
Estilo: Modernismo
Materiales: Óleo sobre tela
Ubicación: Galería Nacional de Arte moderno, Italia
Dimensiones: 180×180

COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LAS TRES ETAPAS DE LA MUJER

SIMBOLISMO

Infancia, juventud y vejez,  tres etapas de la vida por las que todo ser humano debe atravesar para completar de manera total el ciclo de la vida, se encuentran representadas en el cuerpo de tres mujeres de forma alegórica por el pintor austríaco Gustav Klimt en 1905. Este año supuso un momento importante en su vida, ya que en él se enmarcan una serie de sucesos que influirían de alguna manera el estilo de sus futuras obras. 

Por un lado asiste a comienzos de este año a una exposición realizada en la Galerie Miethke en Viena, donde expone el artista Aubrey Beardsley. Un ilustrador británico que causó escándalo en la propia sociedad inglesa por la connotación erótica, satírica y mitológica dentro de sus cuadros realizados con tinta. 

Afirmar con total seguridad que Klimt pudo inspirarse o al menos recibir cierta curiosidad por estas figuras de carácter orientalizante dibujadas por este artista puede ser motivo de debate. Lo que sí podemos saber con certeza es que Klimt nunca viajó a China, y que sus pinturas estaban sin duda inspiradas en el Arte Bizantino y en el Japonismo, un movimiento que se encontraba en auge en los siglos XIX y principios de los XX.

En mayo de este mismo año realiza un viaje a Berlín para asistir a la segunda edición de la Asociación de los Artistas Alemanes – donde recibe el premio de Villa Romana – y que se celebra de manera simultánea con otra exposición de Van Gogh en Kunstsalon Cassire. 

Sin duda el mayor evento que marcará este año para la vida de Klimt será el abandono de él y sus compañeros la Secesión Vienesa, debido a discusiones internas. Un movimiento artístico fundado en 1897 en Austria que buscaba romper con el academicismo tradicional, buscando nuevas formas de expresión artística por ejemplo, con la fusión de varias artes (diseño gráfico, artes plásticas, arquitectura etc.) en una misma obra. Buscaban un estilo más libre y decorativo, y es por este motivo por el que pudieron verse influidos por el Art Nouveau, al menos por el uso de motivos florales, líneas curvas y formas orgánicas. 

Veremos especialmente en Klimt una obra cargada de simbolismo y erotismo, utilizando para ello la figura de la mujer de manera recurrente en cada una de sus obras. Se dice que Klimt buscaba representar la belleza femenina en la más perfecta de sus formas, y que por ello representaba a las jóvenes mujeres vienesas, a menudo bailarinas. Esto propició que su relación con ellas fuera intensa y a menudo compleja, siendo todas ellas un símbolo de: modernidad, fragilidad y maternidad, o sensuales y eróticas. Pero siempre el eje principal en el que se centraban sus cuadros. 

DESCRIPCIÓN DE LA OBRA

Las tres etapas de la mujer
Las tres etapas de la mujer

La pintura presenta tres figuras femeninas dispuestas en un eje vertical, cada una de las cuales representa una etapa distinta en el ciclo de la vida de la mujer: la infancia, la adultez y la vejez. Estas figuras se sitúan sobre un fondo oscuro ornamentado con motivos decorativos y formas abstractas, que contrastan marcadamente con la luminosidad de los cuerpos representados. Este contraste acentúa la centralidad de las figuras humanas y subraya su relevancia simbólica dentro de la composición.

Podríamos dividir esta composición en dos partes diferenciadas, ya que debido a la tonalidad de los colores y la manera en la que se encuentran dispuestas las figuras, estaríamos ante dos escenarios antitéticos. 

Por un lado, una joven mujer de cabellos dorados, decorados por figuras que representarían flores, abraza a una infanta de cabellos castaños. Ambas yacen dormidas mientras son rodeadas por una fina tela trasparente que se enrolla en sus piernas dentro de un escenario idílico que trasmite calma y felicidad. La figura de la mujer está representada de manera frontal, permitiendo al espectador observar su bello cuerpo al desnudo, su piel pálida junto a sus mejillas y labios rojizos. Sus caderas y curvas representan esa madurez femenina, asociada con la fertilidad.  

La niña por su parte se encuentra posando de espaldas al encontrarse recogida en un cálido abrazo, en completa inocencia donde solo podemos observar su rostro, apoyado en el pecho de la mujer para escuchar los relajantes latidos de su corazón. Su piel suave y pálida representa la pureza y el inicio de la vida, un inicio del ciclo vital donde se encuentra en protección y desentendido del mundo exterior. 

Esta escena, en numerosas ocasiones, ha sido relacionada con una maternidad, una madre que sostiene a su hija en un escenario intimista. La mujer adulta representa el puente entre la infancia y la vejez, mostrando de esta manera una progresión inevitable. 

Las tres etapas de la mujer

A la izquierda del espectador una figura rompe totalmente con la armonía de sus dos compañeras. Una anciana de cuerpo desnudo y demacrado, observa la escena de perfil, sin mostrar su rostro el cual parece ocultar de una manera vergonzosa. Su espalda se encuentra encorvada, su piel arrugada y descuidada ha perdido su brillo, al igual que sus cabellos. Sus senos se encuentran caídos, mientras que su abdomen está hinchado resultado de la consecuencia de la maternidad tras el paso del tiempo. 

Se encuentra de perfil, miedosa de mostrar por completo su cuerpo imperfecto y deteriorado por el paso de los años, mostrando una notable tristeza y añoranza, tal vez envidia al ver su pasado reflejado en las figuras que se encuentran frente a ella. En su fondo colores oscuros y dorados que podrían estar abocando una ligera sospecha de un acercamiento hacia una inminente muerte. Es sin duda, el simbolismo de la decrepitud. El tratamiento de la anciana ha sido objeto de debate, ya que contrasta fuertemente con la idealización de la juventud, lo que puede interpretarse como una crítica social a cómo la vejez es percibida o como una aceptación cruda de la realidad humana.

Las tres etapas de la mujer

CONCLUSIÓN

«Las tres edades de la mujer» constituye una obra de notable complejidad conceptual y profunda carga humanística. Lejos de limitarse a la mera representación del cuerpo femenino, la pintura ofrece una reflexión visual sobre el transcurrir del tiempo, la fugacidad de la belleza, la maternidad como eje vital y la inexorable decadencia asociada al envejecimiento.

A través de esta composición, Gustav Klimt alcanza una síntesis estética entre lo bello y lo trágico, capturando con singular sensibilidad tanto el esplendor como la fragilidad de la existencia femenina. En este sentido, puede considerarse una de las representaciones más conmovedoras, honestas y significativas de la condición humana dentro del panorama artístico occidental.

BIBLIOGRAFÍA

  • Horncastle, Mona & Weidinger, Alfred (2018). Gustav Klimt. Die Biografie.
  • León, O. (2014-2015). “La antigüedad en la obra de Gustav Klimt”.
  • Suárez, M. (2015). “Las tres edades de la mujer”.
  • Singulart Blog: “La historia detrás de Las tres edades de la mujer”.




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